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Tema de la semana 848

PABLO VIOQUE

DELEGADO DIOCESANO DE ENSEÑANZA

«Hay que educar desde el corazón»

“La gente se tiene que dar cuenta de que sirviendo se es feliz”, esta es toda una declaración de amor a la profesión docente de Pablo Vioque, nuevo Delegado de enseñanza de la diócesis de Córdoba, que recientemente ha relevado en el cargo a Ana María Roldán. Él es profesor de religión de secundaria, función para la que no deja de formarse y que le procura un hondo conocimiento de las necesidades educativas de cada momento, de las aspiraciones de los profesores y las limitaciones que presenta un sistema educativo que tiende a olvidarse de la formación integral de la persona

Comienza un curso cargado de esperanza, estamos al inicio de una nueva oportunidad para educar, ¿cómo lo vive un docente?

Con ilusión, con ganas, con expectación de ver qué nos deparará el nuevo curso, qué historias nos encontraremos detrás de los alumnos que cada día se nos ponen delante en clase, con una vida, con una situación familiar concreta y de la que también tenemos que ser nosotros conscientes porque condiciona el cómo afrontamos nuestro día a día, nuestro futuro, el cómo podemos vivir y trabajar en el aula nosotros como profesores y ellos como alumnos. No podemos olvidar que hay personas con historias detrás que son alumnos, aunque sean más pequeños.

“La vocación es poder encontrarte con esa persona, conectar y a partir de ahí llegar a transmitir ese conocimiento, cada uno desde su asignatura, y con nuestro testimonio.”

“En la clase de religión podemos escuchar, tratar sus problemas desde los valores cristianos que nos ofrece la Iglesia, ese camino que nos marcó el propio Jesús y que hoy día la Iglesia es la que lo defiende”.

“En secundaria los requisitos para ser profesor de Religión son grandes, entre ellos tenemos que tener una licenciatura civil, el Bachillerato en Ciencias Religiosas y el master del profesorado.”

A veces la función del profesor desde fuera puede verse como meramente educativa pero, ¿cómo de fundamental es saber de dónde se parte, de qué personas estamos hablando?

Hay que educar desde el corazón. La vocación es poder encontrarte con esa persona, conectar y a partir de ahí llegar a transmitir ese conocimiento, cada uno desde su asignatura, y con nuestro testimonio. Hay que llegar primero a la persona para poder generar ese vínculo, porque al final los educadores dejamos huella en el alumno.

Decía Santa Teresa “No te preocupes tanto por enseñar a tus hijos, te ven”, es decir, nuestra vida los vincula claramente. ¿Cuáles son los retos principales y las limitaciones que el sistema ofrece a la asignatura de religión?

Retos, muchos. El principal es hacer atractiva la asignatura ante los alumnos porque encontramos pocos incentivos a la hora de que los niños se matriculen en Religión, ahora ya no cuenta en la media de Bachillerato, que era uno de los atractivos. Cuando hablas con los alumnos, sobre todo los mayores, que eran los que buscaban la nota media para Bachillerato, la Selectividad y la Universidad, te das cuenta de que la clase de Religión bien enfocada ayuda, y ellos lo reconocen. Es una clase en la que podemos escuchar, tratar sus problemas desde los valores cristianos, desde los valores que nos ofrece la Iglesia, ese camino que nos marcó el propio Jesús y que hoy día la Iglesia es la que lo defiende. Seguimos a la Iglesia porque los profesores no podemos olvidar que somos enviados por ella y es una misión a parte de una profesión, por eso, es importante que demos nuestro testimonio desde nuestra vida, con los compañeros de los distintos institutos a los que vamos. Se da la peculiaridad de que muchos profesores de Religión están en varios institutos a la vez y no resulta fácil,  pero estamos llamados a estar atentos a los demás.

Los profesores de Religión estamos desaprovechados. En secundaria los requisitos para ser profesor de Religión son grandes, entre ellos tenemos que tener una licenciatura civil, el Bachillerato en Ciencias Religiosas, el master del profesorado, sumando los años serían entre seis y siete años de formación. Los profesores de Religión podríamos completar ayudando en apoyos y en proyectos que hay en los centros muy interesantes y que van en consonancia con el currículo de la Iglesia católica, como Laudato Si´. Podríamos hacer mucho pero nos vemos limitados porque estamos en varios institutos, los compañeros que tienen muchas horas en el mismo instituto se notan.

A pesar de todas las limitaciones las familias siguen optando por la asignatura la asignatura de Religión: la conciencia y la voluntad de las personas sigue siendo individual y libre. ¿Cómo se vive esta paradoja?

Siempre tenemos la inquietud de cuántas matriculaciones habrá, pero Dios provee y llega al corazón desde donde nosotros ni nos imaginamos y esa es la esperanza que tenemos y una tranquilidad. Nunca sé dónde voy a estar el año que viene dando clase pero si sé que cuando llego Dios me pone delante la persona o situación por la que me ha llevado allí. Hay que estar atento y desde la escucha y la disposición intentar estar para los demás. No hay que hacer grandes cosas, es Dios el que las hace. Soy feliz en la medida en que me entrego al otro.

“Nuestro trabajo lo tenemos que sacar adelante y desde ahí llegar a los demás con el testimonio, nuestra vida y disposición. Estar ya es un gesto, una sonrisa o una mirada que necesita el otro. Esos detalles son muy importantes y marcan vidas.”

¿Cómo plantea su trabajo como reciente Delegado? ¿Cuáles son las ideas principales?

Lo primero que quiero es estar al servicio de los demás, de los profesores, las familias, los centros, que también nos requieren porque, a pesar de creer que los centro de la escuela pública está en contra, y no es cierto. Hay personas más cercanas y otras que menos pero quiero mostrar cercanía y disposición. Entiendo también que debemos seguir profesionalizando al profesor de Religión con nuestras programaciones, seguimientos, atendiendo desde la Delegación lo que nos vayan diciendo. En definitiva, ser profesionales. San Pablo lo decía: “El que no trabaje que no coma”. Nuestro trabajo lo tenemos que sacar adelante y desde ahí llegar a los demás con el testimonio, nuestra vida y disposición. Estar ya es un gesto, una sonrisa o una mirada que necesita el otro. Esos detalles son muy importantes y marcan vidas.

En la Delegación hay proyectos que ya están en marcha y otros que el nuevo Delegado tendrá en la cabeza ¿Hay alguna cosa que podamos adelantar para este curso?

Estoy recién llegado y nos estamos poniendo al día pero en principio vamos a seguir con la programación que Ana María Roldán tenía. Hay que agradecerle mucho el trabajo que ha hecho en la Delegación de Enseñanza, que ha funcionado perfectamente. Proyectos como el de parroquia-familia-escuela, que ha sido elegido como buenas prácticas para un congreso de Religión que hay dentro de no mucho tiempo y es de agradecer que todo eso se ponga en marcha. Es verdad que necesitamos manos, que hacen falta personas para que todo salga adelante. La gente se tiene que dar cuenta de que sirviendo se es feliz. Supone esfuerzo, sacrificio y tiempo pero por encima de eso está la felicidad que supone la entrega a los demás y el ver que tiene sus frutos.

“Proyectos como el de parroquia-familia-escuela, que ha sido elegido como buenas prácticas para un congreso de Religión que hay dentro de no mucho tiempo y es de agradecer que todo eso se ponga en marcha. Es verdad que necesitamos manos, que hacen falta personas para que todo salga adelante.”

ADOLFO ARIZA

DIRECTOR DEL ISCCRR “BEATA VICTORIA DÍEZ”

«El alumno debe mostrar amor por la sabiduría»

En el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Diez”, los alumnos se preparan para recorrer el camino junto a teólogos y profesores que invitan al conocimiento con un programa distinto y ambicioso que los conecte “al amor por la sabiduría, según el sacerdote diocesano, Adolfo Ariza,  director y profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” que cada año amplía su oferta académica para cubrir necesidades emergentes y atender otras que siguen suscitando interés.

¿Qué novedades presenta la oferta académica de este curso?

Las novedades para el curso 2023-2024 junto con lo que serían propiamente los estudios de licenciatura “Master en Ciencias Religiosas” serían: un curso anual sobre la historia de la Iglesia en Córdoba y la Catedral, un curso, en el primer cuatrimestre, sobre la teología del Corazón de Cristo; otro curso sobre la figura, el pensamiento y la doctrina de San Juan de Ávila, en el segundo cuatrimestre. Otro curso que viene siendo habitual sobre el ser del catequista. Otro sobre la identidad y misión de la escuela católica y el curso que también se viene desarrollando en los últimos años, anual, de protección al menor.

¿Qué inquietudes debe reunir un alumno que opta a este tipo de formación?

Si hubiera que definir las inquietudes que han de mover a un alumno para hacerse presente en nuestro Instituto, fundamentalmente sería un amor a la sabiduría y ese amor a la sabiduría es un amor a Jesucristo porque ciertamente en el mensaje que Él ha venido a revelarnos encontramos la verdad de Dios y la verdad del hombre.

¿Existe un perfil de estos alumnos?

Podríamos decir que el perfil de los alumnos del Instituto de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez es un perfil variado. Laicos y laicas de nuestra Diócesis de diferentes edades que colaboran, que verdaderamente se sienten miembros vivos de nuestras parroquias en el ámbito de la catequesis, incluso de la misma liturgia, en la realidad de Cáritas o de Manos Unidas. También muchos religiosos que en las casas de formación de las diferentes congregaciones presentes en Córdoba vienen aquí a hacer sus estudios en Ciencias Religiosas.

¿Qué curso registra más demanda?

Ciertamente cada año académico suele surgir un curso estrella y en los años precedentes fundamentalmente ha sido el curso sobre teología del Corazón de Cristo o el mismo curso sobre la persona, la figura y la enseñanza de San Juan de Ávila, que contaron con un verdadero éxito de alumnos, atención y de frutos intelectuales y para la vida de fe.

¿Por qué recomendaría esta formación cristiana?

Porque verdaderamente estamos llamados a dar razón de nuestra fe, de nuestra esperanza y a ahondar en el mensaje de la revelación. Ahondar en la experiencia de la fe cristiana en el fondo no es solamente un elemento que nos brinda argumentos para dar razón de la fe, sino que nos sirve para fortalecer y para dar entidad a nuestra vida cristiana y de fe.

MARÍA CARBONELL

FUNDACIÓN DIOCESANA SANTOS MÁRTIRES DE CÓRDOBA

La urgencia de educar

La Fundación Diocesana Santos Mártires de Córdoba ofrece 16 centros educativos en los que están matriculados este año cerca de cinco mil alumnos y 500 trabajadores. Para su directora, María Carbonell, comienza un curso cargado de esperanza que representa una nueva oportunidad para educar “con muchísima ilusión y responsabilidad”. Mantener la tarea educativa con las metas que propone la Iglesia supone un impulso decisivo a “nuestra labor de emergencia educativa”. Una responsabilidad que para María Carbonell radica en saber que educan a personas, a hijos de Dios que harán la sociedad del mañana.

¿Cuáles son los retos principales y las limitaciones que el sistema educativo ofrece?

Los retos y las limitaciones del sistema educativo van de la mano, y son reflejos uno del otro. El empeño en la deconstrucción del yo, de la familia, reducen la persona a individuo, dejándolos solos, sin referentes, sin un entorno de aceptación y amor. El riesgo, si en el centro educativo no se tienen las ideas claras sobre la importancia de una educación integral y personalizadora, podría traducirse en una evaluación competencial obsesionada por medir la capacidad de movilizar los distintos saberes, sin adaptarse ni respetar los tiempos y circunstancias del alumno. Por otro lado, hay una tendencia a imponer al niño la tarea de construirse conforme a una imagen consensuada por una mayoría cada vez más digital y debilitada en la vivencia de las virtudes. Esto junto a la hiperconectividad de la sociedad actual en redes sociales, donde se presenta la verdad como la mayor enemiga de la libertad, inmoviliza la identidad de nuestros jóvenes y los secuestra en una imagen virtual idílica e inalcanzable. Si el centro educativo y las familias no colaboran, también en lo digital, no es difícil conducir al niño a la frustración, exclusión y problemas de salud mental.

¿Cuáles son las ideas principales para desarrollar su labor y concretarlas en proyectos?

Establecer relaciones de gratuidad, impulsando la lógica del don de forma que se supere la instrumentalización, el mero adiestramiento. El maestro se da al alumno, se involucra con él y su familia. Dándose recibe al otro, estableciendo lazos de gratitud que lo llenan de autoridad. Formar a personas capaces de dar y recibir gratuitamente, de pertenecer a una comunidad.

Distinguir entre lo que hacemos y a lo qué nos dedicamos. Impartimos una materia, pero nos dedicamos a formar personas, en nuestro caso, al estilo de Jesucristo y con Jesucristo como centro de nuestra comunidad. Tenemos un ideario propio que define lo que creemos y que implica una educación integral y personalizadora. Reconocer la dignidad del alumno, su libertad, pero también que el “yo” se ratifica y fortalece en la entrega al otro, en formar parte de un “nosotros”.

¿Cuáles son sus principales proyectos para ese año?

Repensar y mejorar nuestro modelo integral, que cualquier actividad desarrollada por nuestros alumnos tenga en cuenta las distintas dimensiones de la persona. Robustecer aún más nuestro modelo digital seguro e integral, que busca fortalecer la identidad real, y que ha sido premiado y reconocido como Google Reference School.

Consolidar nuestro departamento Bluenotebook de relaciones internacionales, que participa en cinco proyectos erasmus KA2 de alianzas estratégicas y ha conseguido un nuevo proyecto de movilidad KA1 escolar. Teníamos movilidad para docentes y alumnos en la formación profesional, y hemos conseguido expandir esta movilidad con un erasmus para grupos de alumnos en la edad escolar, también para sus docentes.

Colaborar en la mejora de la empleabilidad a través del fortalecimiento de los cursos de formación que venimos impartiendo desde nuestra unidad de Formación para el empleo.

“Los retos y las limitaciones del sistema educativo van de la mano, y son reflejos uno del otro. El empeño en la deconstrucción del yo, de la familia, reducen la persona a individuo, dejándolos solos, sin referentes, sin un entorno de aceptación y amor”

“El maestro se da al alumno, se involucra con él y su familia. Dándose recibe al otro, estableciendo lazos de gratitud que lo llenan de autoridad”.

“Hay una tendencia a imponer al niño la tarea de construirse conforme a una imagen consensuada por una mayoría cada vez más digital y debilitada en la vivencia de las virtudes.”

¿Qué nuevas exigencias tienen hoy los profesores?

El sistema educativo, las familias y la sociedad no piden más, lo piden todo. Más papeleo, mejor gestión, nuevas metodologías, nuevos sistemas de evaluación, más control, más protocolos, más tecnología, bienestar, salud mental, etc. Y todo esto, sin dejar de atender el desarrollo cognitivo, espiritual, físico, afectivo, social de cada niño.

Solo la existencia de un ideario propio que guía el por qué y para qué de nuestra tarea, el trabajo en equipo en cada etapa y a nivel departamental, la coordinación entre los dieciséis centros educativos, y el reparto de tareas, hace posible no sólo no morir en el intento, sino el hacerlo exitosamente con la ayuda de Dios.

LOS CENTROS DE LA FUNDACIÓN

Cei Santa Victoria
Cei San José
Cei Jesús Salvador
Cei Divino Maestro (Carcabuey)
Cei Los Compis
Cei Pepita Pérez Acuña (Santaella)
Colegio Diocesano Jesús Nazareno (Aguilar)
Colegio Diocesano La Milagrosa (Bujalance)
Colegio Diocesano Nuestra Sra. De Gracia (Almodovar)
Colegio Diocesano San José (Priego)
Colegio Diocesano Trinidad
Colegio Diocesano San Rafael del Sr. Obispo
Reales Escuelas La Inmaculada
Colegio Diocesano Jesús Nazareno
Colegio Diocesano Trinidad- Sansueña
Colegio Diocesano San Acisclo y Santa Victoria