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Primer aniversario del templo diocesano más joven de Córdoba

Parroquia San Juan Pablo II:

Acogiendo a quien busca a Dios

En esta comunidad parroquial abundan las familias jóvenes con hijos pequeños y junto al párroco, componen una parroquia bulliciosa, abierta y llena de vida. El camino iniciado como templo parroquial requiere observar muy de cerca las necesidades de las familias de su entorno que, en su mayoría, siguen pidiendo el bautismo para sus hijos. Una semilla que dará mucho fruto. Por delante, el reto de caminar unidos, mostrando a Cristo y ofreciendo los sacramentos en una parte de la ciudad  donde el futuro está asegurado.

Hablamos con su párroco, David Aguilera, y con una joven familia que desde el principio ha sabido que ésta era su comunidad, Pablo Reina y Teresa Sánchez.

¿Padre cómo se celebra un año de vida en una parroquia?

Pues con ilusión y con paciencia, porque los frutos no se ven enseguida. Hemos ido sembrando y poco a poco con el tiempo iremos recogiendo, pero se vive con ese entusiasmo de saber que tenemos entre manos un tesoro importante y un proyecto grande que nos confía la Iglesia.

¿Cómo lo estáis viviendo vosotros, Teresa y Pablo?

Pablo: Para nosotros, la verdad, es que también es muy ilusionante, porque desde que nos mudamos a este nuevo barrio siempre hemos intentado ir a misa allí, hemos visto como poco a poco más vecinos se van mudando. Cada vez hay más gente en misa y al final la alegría de poder compartir e ir creciendo con esta comunidad.

Teresa: También vemos cómo van creciendo las familias, muchos niños se van uniendo a la comunidad. Cada vez hay más, se ve esa alegría de compartir en familia la nueva parroquia y vemos también cómo hay muchas personas que deciden arrimar el hombro y participar en esta nueva parroquia de la que Don David también ha sido culpable de que nos sintamos todos miembros.

Esta es una parroquia con el nombre de San Juan Pablo II, claramente el Papa de la familia. ¿De algún modo Don David condiciona su dedicación a la pastoral que allí se desarrolla?

Evidentemente, como es un barrio de personas jóvenes se pone el foco de atención en esas nuevas familias con sus hijos. San Juan Pablo II, el Papa de la JMJ y el Papa de los Jóvenes, también ayuda para que nos vayamos mirando en él y vayamos buscando su santidad y cómo no, nos dejamos conducir por este titular que es muy querido. Mucha gente viene a la parroquia porque lo trae el nombre, San Juan Pablo II. Cuando algunas personas vienen de otros barrios, de otras zonas de Córdoba, y les pregunto, me dicen que le tienen mucha devoción a San Juan Pablo II y queremos venir a la parroquia sólo por conocerla.

Teresa: Nosotros siempre hemos tenido devoción a este Papa, y más aún cuando empezamos a formar nuestra propia familia, porque sabemos la importancia que han tenido para él la familia y los jóvenes. Nos sentimos muy acompañados por él y no dudamos en pedirle su intercesión cuando tenemos cualquier necesidad.

Pablo: Sí, también nos anima mucho a difundir el Evangelio en nuestro entorno más cercano, con nuestros amigos, con nuestra familia, porque al fin y al cabo, recordamos muchas palabras suyas, por ejemplo, como ha dicho Don David en la JMJ con los jóvenes. Mucha gente va creciendo en la fe gracias, en parte, a lo que este Papa tan bueno y tan carismático nos dejó.

Teresa: Sus propias palabras de “No tengáis miedo a abrir las puertas de Cristo” también han sido el emblema de la parroquia este año, porque se le han abierto las puertas a todas las personas que han querido acercarse y que han ido a preguntar a la sacristía. Ha sido una parroquia de puertas abiertas.

NO HACEMOS EXCEPCIÓN CON LAS PERSONAS, A TODO EL QUE SE ACERCA BUSCANDO A DIOS LO ACOGEMOS Y LE FACILITAMOS ESA ACOGIDA, PORQUE HAY MUCHAS PERSONAS QUE VIENEN CON UN POQUITO DE MIEDO, CON IGNORANCIA, PERO QUE BUSCAN ALGO

¿Cuál ha sido la actividad principal desarrollada en estos primeros 12 meses de vida?

Atender a la gente y dar a conocer la parroquia. El Papa Francisco en la JMJ ha dicho que la Iglesia es de todos. Nosotros no hacemos excepción con las personas, a todo el que se acerca buscando a Dios lo acogemos y le facilitamos esa acogida, porque hay muchas personas que vienen con un poquito de miedo, con ignorancia, pero que buscan algo. Deben encontrarlo en la persona del párroco y de la comunidad cristiana. La mayoría de las personas que se están acercando a la Iglesia, por lo menos lo que yo he constatado a lo largo de este año, han tenido como un alejamiento porque son muy jóvenes y cortaron en la primera comunión y luego quizás con el matrimonio se han acercado un poquito y sobre todo a la hora de bautizar a sus hijos. El ochenta por ciento de las personas que vienen a la parroquia a bautizar a sus hijos están en una situación irregular, lo cual a mí me ha llamado la atención porque a pesar de que ellos no han regularizado su matrimonio, tienen la fe y consideran que eso es algo bueno que quieren transmitirle a su hijo. Vienen a que se les bautice y evidentemente se les abren las puertas a esos nuevos hijos de Dios.

¿Cómo definiríais vosotros a esta comunidad que ha comenzado a caminar este año?¿Cómo os definiríais vosotros?

Pablo: Gracias a Dios, como bien dices, Dios siempre nos ha mantenido cerca suya. Y para nosotros la parroquia, al fin y al cabo, es como ese cimiento alrededor del cual se construye todo. Hay muchas personas que por no tener cerca una parroquia de referencia no tienen ese ancla o ese cimiento en el que poder vivir su día a día en la Iglesia. Al fin y al cabo todos necesitamos sentirnos parte de la Iglesia, como miembros activos y miembros vivos. Para nosotros fundamentalmente es nuestro gran cimiento.

Teresa: Es nuestra segunda casa ahora mismo, porque, es verdad que veníamos de una vida de parroquia en nuestra parroquia anterior, cerca de nuestros anteriores domicilios, y teníamos claro que el momento en el que nos mudásemos, que fue hace apenas un año, teníamos que asumir la nueva parroquia como nuestra también y arrimar el hombro para lo que hiciese falta. En poco tiempo, porque eso no ha pasado ni un año todavía, la sentimos como nuestra casa. Llegamos con confianza y nos sentimos con la libertad de poder proponer actividades, poder ser totalmente libres con nuestra opinión, cosa que vemos muy importante y nos hace sentir bastante a gusto.

¿Cuáles son los retos que nos quedan por delante?

Hemos comenzado la catequesis de primera comunión, tenemos treinta niños el primer año de segundo de primaria. Este es el principio. Trabajar con los niños la catequesis, con un grupo de catequistas que se implican y se ha formado un grupo para conocer la palabra de Dios, un grupo de Biblia, que así lo llamamos. La misa diaria también hay que descubrirla, porque el fin de semana viene gente, pero quizá de lunes a viernes es cuando está aquello un poquito más apagado, noto que van viniendo personas también para vivir la fe todos los días, no solamente el domingo. Poco a poco, de momento no ha dado tiempo a hacer mucho más. Estamos organizando el tema de la catequesis y todavía reubicándonos un poco y sobre todo centrándonos en los sacramentos. Lo que es la eucaristía diaria, el sacramento de la penitencia, el despacho o atender a la gente. Lo que más tenemos son bautizos, porque es una zona de familias con niños pequeños que dan alegría. Hay misas en las que pido al señor paciencia porque no se escucha nada, con tantos bebés y niños, unos llorando, otros corriendo y otros gritando.

Vosotros como miembros activos de esta comunidad parroquial supongo que estáis llenos de ilusiones y también queréis crecer en esta parroquia. ¿Cuáles son vuestros retos personales?

Teresa: Nuestro reto es ir haciendo parroquia y nuestro propio grupo de comunidad. Nosotros tenemos una niña muy pequeña que muchas veces llora o hace algún ruidito y es un alivio ver que hay otras familias igual. Pero hay muchas familias que están en la misma situación que nosotros, que tienen niños muy pequeños, pero que pueden disfrutar de la Eucaristía y pueden vivir allí su misa tranquilamente.

Pablo: Sí, es muy importante también eso, que haya niños incluso antes de empezar las catequesis. Muchas veces los niños de primera comunión a lo mejor no están acostumbrados a ir a misa y si van desde chiquititos nosotros creemos que es una cosa muy buena.