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La Fundación Diocesana de Enseñanza Santos Mártires inicia el mes de los mártires

Conocer la huella de los mártires buscando nuestras raíces

En este proyecto pedagógico hay muchos profesores implicados, personas que trabajan en la Fundación Diocesana de Enseñanza para demostrar que la pedagogía es un medio para conocer un entorno vivo y a la vez invisible. Saber diferenciar en nuestro pasado nombres y acontecimientos para entender el presente ha sido tarea de Mari Carmen Galán y Miguel Ángel Petit, que se han ocupado de la preparación de este programa educativo y también  David Luque, que como guía oficial de la Mezquita Catedral de Córdoba se ha unido al programa educativo.

Explicar la huella de los Santos Mártires de Córdoba supone adaptar con recursos pedagógicos una gran historia. Y se hace naturalidad y sencillez, porque así se expresa la fe la fe de los docentes que animan el proyecto y “desde la vocación que tenemos asumida como docentes cristianos”, adelanta Mari Carmen Galán, directora pedagógica de la Fundación. Para eso los profesores han ido elaborando actividades adaptadas a cada una de las etapas y edades de los niños. El teatro, puzles o gincanas acercan de modo directo y dinámico a los escolares que a través del ocio se interesan progresivamente por la vida de los Santos Mártires de Córdoba. Toda actividad se conjuga con trabajo interno en los centros que luego de forma externa, a través de diferentes rutas se realiza por las calles de Córdoba.

La propuesta educativa, ágil y dinámica, implica recorrer la ruta urbana que va desde la ermita de San Zoilo, y va hasta la hornacina de San Acisclo y Santa Victoria en el puente romano. Esta “Ruta de los Testigos” es explicada por David Luque, Guía oficial de la Catedral de Córdoba para trasladar las distintas etapas conocimiento sobre la vida y la historia de los santos mártires de manera continuada en el tiempo, es decir, ningún curso repite rutas. En esta ruta en concreto están implicado los alumnos de cuarto de primaria y Luque aborda así “una explicación no solo de la vida, que se va repitiendo en todas las rutas, sino también de los símbolos”. En pleno puente romano, ante la hornacina dedicada a San Acisclo y Santa Victoria, las hojas de palma, las coronas y el resto de iconografía martirial. A partir de ahí los niños y jóvenes comienzan a identificar las imágenes de los santos mártires en las distintas iglesias de la ciudad.

La parroquia de Santiago y el Santuario de la Fuensanta tienen un hondo significado en este paseo por Córdoba, por la Córdoba romana, mozárabe y también del siglo XXI. En estas “Rutas de los Testigos” que pasa por la parroquia y santuario de la Fuensanta, se describe otra ruta  de los patronos vinculada a la historia de la Virgen de la Fuensanta desde su aparición, incluso antes de su devoción,  y es el momento para explicar a los escolares la diferencia entre la patrona de la ciudad y sus santos patronos.

La parroquia de Santiago constituye un recurso pedagógico muy valioso que simboliza el alminar para dar cuenta de que “una iglesia es un edificio vivo, es decir, que no se hace en un momento determinado de la historia, sino que a lo largo de la historia le van sucediendo cosas y se va enriqueciendo”. En el mismo sentido, la Mezquita Catedral es el ejemplo más rotundo de templo vivo a través del tiempo, por eso su papel en esta “Ruta de los Testigos” es fundamental para los alumnos de historia y arte. Se intenta dar una visión de la Catedral como templo en su conjunto, deteniéndose en cada capilla e interpretando su significado en relación al altar mayor.

David Luque entiende que la Catedral de Córdoba es la mayor exposición iconográfica de mártires de la ciudad, tanto en la sillería del coro como en la capilla de la parroquia del Sagrario con sus impresionantes frescos y algunas de las mejores obras sobre los mártires que se dispersan en capillas y en algunos muros de la Catedral. “Como previamente ya han reconocido o han aprendido a reconocerlas, pues intentamos también que sean ellos los que vayan identificando para que así en su día a día, cuando entrenan un templo, puedan reconocer la figura de los mártires de Córdoba”, añade este historiados como consecuencia de un lenguaje adaptado a cada una de las etapas educativas, valiéndose de un discurso no excesivamente técnico, pero sí empleando las palabras adecuadas.

A través del circuito que completan durante todos los años se consigue “que tengan un conocimiento de dónde venimos, de dónde viene la iglesia de Córdoba y sobre todo el conocimiento y la identificación de los santos mártires de la ciudad”, añade Mari Carmen Galán, encargada junto a otros docentes de planificar cinco rutas por distintos sitios emblemáticos de la ciudad de Córdoba. Monumentos, parroquias, iglesias, calles, todo se pone a disposición de este proyecto educativo que tiene la ambición de transmitir al alumnado “nuestras raíces, las raíces de los titulares que nos dan nombre”.

Y también hay un colofón muy especial que resume toda la motivación del proyecto. El próximo día 17 de noviembre está dedicado al culto público de las imágenes de San Acisclo y Santa Victoria por las calles de Córdoba. Estas dos imágenes presiden la sacristía de la parroquia de Santa Marina y su procesión supone una peregrinación desde la Catedral de Córdoba hasta la Basílica de San Pedro con “la presencia de muchas familias de alumnos unidas en el acto y rezar juntos por nuestros mártires”, aclara Miguel Ángel Petit. Una jornada festiva que este año cumple tres años con la participación de escolares llegados de Priego o Almodóvar, donde la Fundación tiene colegios. La alegría en ese día sintetiza el propósito del proyecto: profundizar en la vida de los Mártires sabiendo que su huella sigue presente en nuestros días.