Skip to main content

«Id preparando el corazón»

Este primer día de peregrinación tiene una primera etapa en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima donde está prevista la celebración de la eucaristía a las 13:00 horas, un momento de especial significado para los jóvenes de Córdoba porque “vais a encontraros con la Madre. Preparad el corazón”, les ha dicho el Obispo de Córdoba antes de partir.

Monseñor Demetrio Fernández ha despedido a los peregrinos y les ha recomendado que participen en la convivencia con las familias portuguesas “con un corazón abierto” para poder contar después a las suyas “cómo os han atendido y cómo os han querido”.

El día 31 está previsto el gran encuentro de jóvenes españoles en Estoril acompañados por 71 obispos de España y presididos por el Cardenal Arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella, “un encuentro muy bonito, lleno de jóvenes que como vosotros van con toda la ilusión del mundo”, ha dicho el Obispo antes de rezar con los jóvenes el Ave María e impartirles la bendición.

Está previsto que la peregrinación de jóvenes a la JMJ llegue hoy a la diócesis de Aveiro donde se distribuirá en familias de los dos arciprestazgos, Ilhavo y Águeda. Con cuatro y cinco poblaciones distintas, respectivamente.

Apuntes para la JMJ Lisboa 2023

  • Córdoba es una de las diócesis con mayor número de jóvenes participantes en la JMJ en relación al número de habitantes. Son 1.300 jóvenes de la Diócesis agrupados por localidades, parroquias y grupos.
  • La participación en la JMJ de Lisboa 2023 cuenta con tres modalidades: JMJ+Días en la Diócesis (del 26 de julio al 6 de agosto); JMJ (1 al 6 de Agosto) y fin de Semana (4, 5 y 6 de agosto) en la que los peregrinos se celebran el Vía Crucis, la Vigilia de oración y el encuentro con el Papa Francisco.
  • La organización ha sido coordinada por la Delegación Diocesana de Juventud, con la Conferencia Episcopal Española y la organización mundial, que cuenta con un joven cordobés trabajando en Lisboa desde primeros de año.
  • 60 Voluntarios se han puesto a disposición de la organización para acompañar a los jóvenes en 20 autobuses que los trasladarán a los diferentes destinos. Los jóvenes cuentan además con un responsable de grupo, seglar o sacerdote con los que han hecho la preparación para la JMJ.
  • Los peregrinos recorrerán  siete poblaciones pertenecientes a la Diócesis de Aveiros, dividida en los arciprestazgos de Ilhavo y Águeda.
  • Los peregrinos que participan en los Días de la Diócesis son acogidos por 231 familias portuguesas en grupos de dos.
  • La Organización ha programado momentos de oración, celebración de la Eucaristía y ratos de convivencia de todos los grupos repartidos en la Diócesis de Aveiros, que ofrece sus parroquias y acoge  a los peregrinos.
  • El día 31 de julio se celebrará un encuentro de jóvenes españoles en Estoril y celebrarán la eucaristía presidida por el Cardenal Arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omeya.
  • Durante la JMJ, es decir, del 1 al 6 de Agosto, los peregrinos se reunirán junto a jóvenes de todo el mundo en Lisboa
  • Cuatro mil peregrinos visitarán la Santa Iglesia Catedral durante la celebración de la JMJ.
  • Los peregrinos que elijan Córdoba como destino anterior a su llegada a Portugal podrán acceder gratis al templo principal de la Diócesis.
  • Los peregrinos dispondrán de guías-intérpretes que explicarán y acompañarán a los jóvenes en su recorrido por el templo, brindando una perspectiva enriquecedora de su historia y significado.
  • Los grupos que lleguen a la Mezquita Catedral acompañados de un sacerdote podrán celebrar la Eucaristía en la parroquia del Sagrario, ubicada en el interior de la Catedral, lo que permitirá a los jóvenes peregrinos tener un momento de encuentro y comunión espiritual.
  • Se venerará la Reliquia de San Pelagio Mártir en la Catedral, que serán trasladadas desde el Seminario Conciliar “San Pelagio” hasta la Catedral el próximo 25 de julio, a las 19:00 horas. Allí quedarán expuestas para su devoción hasta el  día 13 de agosto.
  • Se han recibido solicitudes de peregrinos de la JMJ procedentes de  Australia, Chile, Honduras, Italia, Estados Unidos, Brasil y España.
  • El cabildo ha recogido todas las solicitudes y ha asignado un día y hora específicos para la celebración eucarística, la oración, la veneración de las Reliquias de San Pelagio y la visita guiada al monumento.

La eficacia de la amabilidad constante

Auxiliadora Ruz ha sido en el último año y medio la encargada de la logística de la peregrinación diocesana a la JMJ

Este cometido exige tener muchos factores en cuenta y saber que sólo la perseverancia y la atención a las directrices que marca la organización mundial conduce a reducir imprevistos, tan frecuentes en una peregrinación de este tipo como el propio caminar. Auxiliadora y los delegados de Juventud forman un equipo sólido y eficaz, que ha atendido a cada uno de los peregrinos individualmente y ha velado porque no falte ningún documento, ningún plazo por cumplimentar. Una tarea minuciosa y exigente que terminará cuando el día 6 de agosto los peregrinos regresen a la Diócesis, después de haber experimentado la seguridad en un viaje que cambiará la vida a muchos.

Cada día, Auxiliadora ha trabajado con intensidad, trenzando gestiones con visitas a los lugares por donde discurrirá la peregrinación, al modo en que lo hizo con la Peregrinación Europea de Jóvenes a Santiago de Compostela, cuando recorrió kilómetros para garantizar alojamiento, alimentos y reservar el mejor enclave a la celebración de la eucaristía. Momentos que se han quedado en la memoria de la Diócesis en forma de instantáneas robadas a la belleza.

Con su iniciativa y su capacidad de trabajo, la labor de los voluntarios de la Delegación de Juventud a su lado ha sido enriquecedora para todos ellos, han podido comprobar la complejidad de la organización de un viaje como éste, con varias escalas que lo hacen emocionante y alegre, desde los días de la Diócesis al encuentro con cincuenta mil jóvenes de toda España antes de encontrarse con el Papa.

“Nos ha caído un regalo”

Para Jesús Linares Auxi aporta el toque “femenino y maternal” a la Delegación de Juventud, sobre todo de cara a nuestros voluntarios. “La ven como una madre”, acuden a ella, le preguntan, ella aconseja, es maternal. Es una mujer casada y con sus niños y su papel es clave en esta época de la Delegación de Juventud para ambos Delegados. Si nosotros somos las manos y los pies del Obispo como Delegados de Juventud para el tema de los jóvenes, “ella es nuestras manos y nuestros pies”. En el sillón del despacho echa horas, al teléfono todo el día a todas las dudas, preguntas. Está encargada de las bases de datos, todo lo vuelca en nosotros, no hace nada sin preguntarnos y si ha tomado alguna decisión porque no le hayamos podido responder nos dice por qué ha sido esa la decisión. Confiamos plenamente en ella porque nos ha caído un regalo, “tenerla es un regalo y no tendríamos que perderla”.

Por su parte, Rafael Romero reconoce que Auxi en la Delegación de Juventud ha sido “un elemento esencial” que nos ha ayudado a coordinar la información que iba llegando de Lisboa, nos ha acompañado en los viajes de prospección, y se ha encargado de toda la logística, incluso organizando a los voluntarios para colaborar en esta organización. “Todo el mérito de la preparación para bien de la JMJ ha sido gracias a ella”. Ha estado en contacto con los distintos comités nacionales e internacionales y con las delegaciones diocesanas para canalizarnos toda la información. Lo ha hecho todo “por y para los jóvenes de la Diócesis” y ha sido “todo” para la Delegación de Juventud en la preparación de esta JMJ.

Las parroquias despiden a sus jóvenes antes de la JMJ

Más de quinientos jóvenes partirán este miércoles para vivir los Días en la Diócesis antes del encuentro con el Papa

La Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebrará en Lisboa, está a la vuelta de la esquina. Cientos de jóvenes se preparan estos días para salir al encuentro con el Santo Padre, movidos por la oración y la fuerza de Dios, ilusionados por compartir unos días de convivencia con otros jóvenes católicos de todo el mundo.

Concretamente de la diócesis de Córdoba, participarán mil trescientos jóvenes, de los cuales, quinientos setenta partirán a las 5:30 de este miércoles, 26 de julio, desde El Arenal para la diócesis de Aveiros, que les ofrece sus parroquias y casas de acogida.

Estos días, en numerosas parroquias se están celebrando la misa de envío de los jóvenes peregrinos. En Montilla, por ejemplo, más de cien jóvenes participarán en la JMJ junto a los otros grupos de la Diócesis. “Somos jóvenes católicos y felices de serlo”, asegura Pedro Jiménez, Marta Mesa y el sacerdote que les acompaña Fernando Suárez. Precisamente Marta Mesa será la cantante que actuará ante más de 50.000 jóvenes españoles en Lisboa durante la JMJ.

Igualmente, en la ermita de Gracia, celebraron la eucaristía los jóvenes peregrinos de la parroquia de Fuente Obejuna. Estos, a su vez, compartieron una jornada de convivencia con las familias de los jóvenes en el patio de la parroquia y dieron gracias a Dios “por permitirnos vivir esta experiencia y que cuide de nuestros jóvenes y sus familias”. Al finalizar, se le impuso una cruz a los jóvenes.

Comienza así la cuenta atrás para la cita con el Santo Padre.

«Dios entra en el corazón abierto de los jóvenes»

Fernando Suárez y Guillermo Padilla, sacerdotes diocesanos acompañarán a más de cien jóvenes de Montilla a la JMJ

En los dos años que llevamos de sacerdotes en Montilla sólo podemos dar gracias a Dios. En el encuentro con los jóvenes tenemos la experiencia del deseo que tienen de Dios, el deseo de Dios de entrar en el corazón de los jóvenes a pesar de todas las dificultades que se presentan hoy en día. Se dice mucho que los jóvenes están alejados de Dios, que hay muchas dificultades para seguir al Señor, pero nosotros tenemos la experiencia de que cuando un joven le abre su corazón a Dios, Éste entra, es el misterio de la gracia.

De Montilla saldrán dos grupos, el primero con ciento cinco jóvenes, al que estamos muy contentos de acompañar y que participará desde el principio en los días en la Diócesis. Por otro lado, saldrá un grupo de más de veinte con David Reyes, párroco de San Francisco Solano, para participar sólo en los actos centrales de la JMJ. Para nosotros ha sido una experiencia de Dios, lo primero que hay que destacar es que en todo joven hay un deseo profundo de buscar el sentido de la existencia, desde pequeños reciben en su familia, colegio y entorno la palabra de Dios, el mensaje de Cristo y a los dieciséis años tienen que salir “del cascarón” y es importante abrirles las puertas de la Iglesia para que vean que es su casa y que Dios cuenta con ellos, quiere una amistad personal. En Montilla ha sido un regalo este año el Adoremus de los jueves, Jesucristo presente en la eucaristía. Se insertan en una fraternidad los jóvenes que buscan al Señor.

Damos gracias a Dios por cada uno de los jóvenes que va a participar en la JMJ. Como sacerdotes vemos cómo actúa la gracia de Dios en los jóvenes y cuando éstos le abren su corazón Dios entra y va trabajando poco a poco.

Para la JMJ nos hemos preparado viviendo la vida cristiana, el propio año nos regala grandes encuentros como la Navidad o la Semana Santa, que dan pie a que todo esté relacionado. Le pedimos mucho al Señor para que esta experiencia que hay en la ciudad siga permaneciendo y que cuando vayan a la Universidad sigan buscando a Dios y poniendo toda la confianza en Él.

Pedimos que la Jornada Mundial de la Juventud sea un encuentro gozoso del Señor con los jóvenes y que experimenten una Iglesia que sale al encuentro de la realidad de los jóvenes, a veces muy herida por el mundo, por las circunstancias de la vida, pero que sin duda cuando uno sale al encuentro del Señor, Éste nos demuestra que estaba esperándonos.

Como sacerdotes es una alegría muy grande acompañar a estos jóvenes en este camino en el que Dios está desenado entrar en su corazón y les va proponiendo un camino de seguimiento personal.

Pablo Garzón:

«Preparar la JMJ me resultó de los meses más bonitos de mi ministerio sacerdotal»

El sacerdote Pablo Garzón, que fue delegado diocesano de Juventud, recuerda el trabajo en comunión y el esfuerzo de todas las parroquias, sacerdotes y jóvenes para la JMJ Madrid 2011

El sacerdote Pablo Garzón fue delegado diocesano de Juventud en Córdoba durante dos años (2010-2012). La preparación de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid, en el año 2011, fue para él de los meses más bonitos de su ministerio sacerdotal.

“Los recuerdos que tengo en la mente están llenos de imágenes y acontecimientos muy singulares que nunca olvidaré”, asegura Pablo al recordar el año de preparación que se vivió en la Diócesis ante la JMJ, “un año de actividades porque nos convertíamos en diócesis de acogida y también era una ciudad muy vinculada con la capital de España, con Madrid”.

Precisamente en ese año se hicieron muchas cosas, entre ellas, destacó la Misión Juvenil en febrero del año 2011, “fue un pistoletazo de salida muy sorprendente por la vivencia de los jóvenes y por la respuesta que se tuvo.

Giró todo en torno a la Plaza de las Tendillas y fue una pasada”, subraya. Después, tuvimos la visita de la Cruz de los Jóvenes, “un acontecimiento de gracia para toda la diócesis, en el que este símbolo fue recorriendo pueblo a pueblo y barriendo toda la diócesis, con una respuesta impresionante, se estima que unas setenta u ochenta mil personas acompañaron la Cruz y fue una cosa impresionante”, expresa este sacerdote diocesano al recordar un año intenso, en el que asegura que “a nivel logístico fue una prueba fuerte para toda la delegación de juventud y a la vez un año muy de gracia”.

Haciendo acopio de los días de acogida previos, donde en torno a unos seis mil jóvenes estuvieron viviendo con las familias de acogida de norte a sur y de este a oeste en todos los pueblos de la Diócesis, así como del trabajo de los voluntarios, Pablo da profundamente gracias a dios por haber encabezado aquel grupo de voluntarios “que sirvieron a la Iglesia de Córdoba y a los jóvenes para poder vivir aquella JMJ”.

Tras este tiempo de preparación, expone cómo se vivió la JMJ en Madrid, “un acontecimiento más “pasivo”, porque no íbamos como organizadores, sino más bien a vivirlo”. “De Córdoba fuimos unos dos mil jóvenes con la delegación de juventud, estuvieron pernoctando en Leganés, en el pabellón de Europa, y estuvimos participando de todos los actos junto al Papa Benedicto XVI”, recuerda el sacerdote al tiempo que destaca como recuerdo muy especial la Vigilia en Cuatro Vientos, “un acontecimiento de gracia por todo lo que la envolvió, la famosa tormenta de la Vigilia previa donde un tormentón de verano puso también a prueba toda la logística de la organización y todo lo que nosotros habíamos preparado y, sin embargo, se convirtió en uno de los momentos más bonitos por la adoración al Santísimo Sacramento y la cercanía del Santo Padre, así como la misa final de envío”.

El esfuerzo de jóvenes, de todas las parroquias, de todos los sacerdotes, en ese tiempo previo fue, sin duda, una bendición para todos, “un trabajo de comunión impresionante”, mientras que la experiencia en la JMJ de Madrid “se convirtió en un momento de gracia, de comunión y de encuentro con una Iglesia joven”.

Pedro Cabello:

«Las JMJ son un paso del Espíritu por la vida de nuestros jóvenes»

Este sacerdote ha vivido distintas Jornadas Mundiales de la Juventud como seminarista, como delegado y como vicerrector del Seminario

Pedro Cabello fue Delegado de Juventud de la diócesis de Córdoba entre 2007 y 2010. La primera vez que participó en una Jornada Mundial de la Juventud fue como seminarista, en la de París, en el año 1997. Allí estuvo junto a más de un millón de jóvenes y, tres años después, en el 2000, junto a otros dos millones de jóvenes en Roma. “Fue una experiencia brutal desde el punto de vista espiritual, una experiencia fuerte de Iglesia”, asegura este sacerdote diocesano quien, además, indica que “todavía mantenemos una relación de amistad los jóvenes que vivimos aquella JMJ”.

Siendo Delegado de Juventud, Pedro preparó un Encuentro Regional en la aldea de El Rocío, coincidiendo con la Jornada Mundial de la Juventud de Sídney en 2008, un encuentro con el Papa Benedicto XVI que los jóvenes pudieron seguir a través de una pantalla grande, ya que el lugar en el que se desarrolló esta JMJ quedaba lejano.

“Fue una experiencia preciosa organizar este evento alternativo”, apunta Cabello quien comenzó también a trabajar en la JMJ de Madrid organizando los “Días en la Diócesis”. “Para la JMJ en 2011 dejé un poco preparados los días previos en la Diócesis, pero fue Pablo Garzón el que la llevó adelante al nombrarlo Delegado diocesano de Juventud y fueron meses de preparación intensa, donde un grupo numerosos de jóvenes y sacerdotes colaborábamos estrechamente para recibir la Cruz de los Jóvenes y ser al mismo tiempo, Diócesis de Acogida”, afirma.

En el 2010, el Obispo nombró a Pedro Cabello vicerrector del Seminario Conciliar “San Pelagio” y, a partir de ahí, participó en la JMJ de Madrid como formador. Si se tuviera que quedar con un momento de esa jornada, no duda en escoger la Vigilia de oración en Cuatro Vientos, donde a pesar de la gran tormenta que cayó, nadie se movió y “vivimos un momento de gracia espectacular adorando al Santísimo Sacramento, viviendo ‘una aventura juntos’, como dijo el Papa Benedicto”.

También como formador participó en la Jornada Mundial de Cracovia y, tras estas vivencias, Pedro asegura que la JMJ “son una experiencia grande de fe, de Iglesia, en las que se abren nuestros ojos a la Iglesia universal y descubrimos su riqueza, vemos que la Iglesia es joven y está viva. Son un paso del Espíritu por la vida de nuestros jóvenes”.

PRIMEROS PASOS EN LA JMJ 2023

Francisco Jesús Orozco:

«He visto muchos milagros en las JMJ»

El obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco Mengíbar, fue delegado diocesano de Juventud en Córdoba durante siete años en dos periodos, entre 1996 y 1998 y entre 2003 y 2007.

La preparación de la JMJ de Roma, Colonia y París han marcado su vida y la de muchos jóvenes de Córdoba que hoy siguen construyendo Iglesia y dando testimonio del amor que Dios nos tiene. De este tiempo hace acopio de recuerdos y vivencias alojadas en “lo profundo de mi alma”, una peregrinación que siempre se presenta viva y renovada con ocasión de la nueva JMJ que se celebra en Lisboa hasta el 6 de agosto.

Especialmente recuerda el Obispo de Guadix de la organización de aquellas jornadas la implicación de un grupo amplio de jóvenes que trabajaba en la su preparación: listas de peregrinos, autobuses y camisetas debían estar listo. Era un año entero trenzando datos, recursos y medios para un encuentro con el Papa en los que se vivían momentos muy intensos de preparación visitando parroquias y también de oración e intimidad con el Señor. Aquella labor intensa y esforzada, “a todos nos ayudó y salimos engrandecidos en nuestra experiencia eclesial de amor al Señor con todo lo que el Espíritu Santo nos regalaba en la preparación”.

Después llegaba el gran momento de la JMJ y partía de Córdoba junto a muchos jóvenes, siempre llenos de ilusión –recuerda el Obispo- y con cansancio acumulado pero “con un gozo que nunca podríamos expresar con palabras”, sobre todo cuando en el regreso a Córdoba podían compartir con la iglesia particular el acontecimiento universal vivido junto a San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Tras esta experiencia de Iglesia universal, joven y alegre, se multiplicaban los proyectos juveniles en la Diócesis y aquel impulso vio nacer vocaciones que se fortalecieron y siguen adelante. “En las aventuras de Iglesia he visto formarse parejas que hoy son matrimonio y a muchos jóvenes que hoy son sacerdotes, también vocaciones a la vida religiosa activa y contemplativa y a la vida misionera”, expone monseñor Francisco Orozco.

La fuerza con la que los jóvenes se animaban a vivir el bautismo y la vida eclesial tras la JMJ queda en su memoria como un hecho que hacía reverdecer parroquias y movimientos, “he visto grandes milagros”, afirma el Obispo de Guadix,  mientras anima a la participación en la JMJ para expresar la Iglesia en Salida que nos pide el Papa, porque somos “hijos de la resurrección”, Cristo vive.