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Clausura del Año de la Familia

Familias que caminan acompañadas

La llamada a la formación cristiana de las familias ha marcado este año en nuestra Diócesis, donde se ha situado en el centro de la atención pastoral este tiempo de encuentro; un periodo de reflexión y escucha que se ha servido de momentos preciosos como el paso por nuestra diócesis de las reliquias de san Juan Pablo II. En este año se han prodigado los contactos con otras diócesis y el sacramento del matrimonio ha sido explicado y entendido hasta volver a reconocer sus fortalezas y comprobar su vigor.

Junto a la peregrinación de las reliquias de San Juan Pablo II por 800 familias de la Diócesis, cada día 19 del mes, la delegación de Familia y Vida para ofreció una catequesis sobre la exhortación Amoris Laetitia, una formación que ha llegado a todos atendiendo al mandato del Papa Francisco y que se ha trabajado en grupos de matrimonios y parroquias.

La pastoral familiar descansa en la formación, la espiritualidad y el encuentro, “una ocasión de gracia para trabajar en esa dirección, porque todos tenemos ese deseo de aprender”, explica Darío para quien la exhortación ha resultado muy enriquecedora porque abarca múltiples aspecto de la vida familiar. Esta ha sido una apuesta por incorporar a la vida cotidiana la enseñanza de perdón y fraternidad en la familia y profundizar en el matrimonio como forma de acogida incondicional entre los esposos. Instrumentos no han faltado.

La Delegación de Familia y Vida ha programado durante este año muchas actividades, varias centradas en el matrimonio, como el paseo romántico por las ermitas de Córdoba, un retiro en un retiro espiritual en hogares a través de aplicaciones móviles o ejercicios espirituales. Ahora, atendiendo al proceso sinodal que vive la Iglesia, los delegados diocesanos se disponen a fortalecer otros programas como el itinerario para novios “Camino de Canáa”, “que muchos novios están siguiendo como formación continuada para prepararlos para el matrimonio que ya siguen unas cincuenta parejas que lo siguen”, detalla Pilar.

Las diócesis de toda España han compartido actividades según las indicaciones de la Conferencia Episcopal Española, algo que ha permitido “tener una mayor comunión, un mayor compartir”, afirma Pilar Gálvez.

Esa necesidad de encuentro en la Iglesia, más allá de nuestros límites particulares se ha visto muy favorecida por esta convocatoria hecha a las familias por el Papa y, siguiendo la práctica de la sinodalidad, se ha favorecido en contacto interdiocesano, “contactos con otros lugares para hacer cosas en común para disfrutar de las iniciativas y un camino que ha llegado para quedarse”.

Actos de encuentro y fraternidad entre familias

En Córdoba, se programaron para la clausura del año de la familia varias actividades dirigidas a promover la oración y el encuentro de las familias, “familias, que son, de hecho, pequeñas iglesias”, como dijo el Papa en el acto de clausura de este tiempo que ha permitido entender a la familia como lugar de acogida. La Diócesis ha celebrado el Adoremus de las familias y el rezo del Santo Rosario. La eucaristía, presidida en la Catedral de Córdoba por el Obispo, monseñor Demetrio Fernández, representó la culminación de este tiempo en que 800 hogares recibieron las reliquias de San Juan Pablo II.

El Obispo de Córdoba agradeció a Dios que “nos ha llamado a vivir en familia” y refrendó con sus palabras  que “esta es la familia tal como Dios la ha pensado, es el proyecto que tiene para el hombre y la mujer y los niños en todas sus etapas”. Monseñor Demetrio Fernández lamentó “los ataques contra la vida o la cultura de la muerte” y pidió que desaparecieran porque “si no hay vida no hay ni esperanza ni futuro”. Por último, destacó que la pastoral familiar “tiene una tarea preciosa: anunciar al mundo entero que la familia tal como Dios la ha pensado está muy bien pensada”.

El camino sinodal impulsa la presencia de las familias como escuelas de amor ininterrumpida que para que los años venideros la fortalezcan. Años como el que acaba de clausurarse deben permanecer en el recuerdo y en la acción de cada una de las familias.