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51º Congreso BETH 2023 en Córdoba

BETH son las siglas que dan nombre a esta asociación ecuménica que promueve reuniones anuales desde el año 1961, una asociación de asociaciones cuya sede se encuentra en Países Bajos y mantiene el objetivo de contribuir al desarrollo de las bibliotecas especializadas en teología de Europa, promoviendo la cooperación entre esos miembros.

Con el congreso de Córdoba, se superan las cincuenta reuniones celebradas por todo el mundo. Cada país estará representado por una asociación que da lugar a un encuentro variopinto. En este caso España está representada por la Asociación de Bibliotecarios de la Iglesia y Córdoba es la anfitriona de la reunión de expertos.  La diversidad es mucha porque, además de las bibliotecas de la Iglesia Católica, existen otras muchas de facultades de teología no adscritas a una institución religiosa y también las propias de la Universidad, como es el caso de la Biblioteca de la Universidad Loyola Andalucía, cuyo responsable Francisco Cortés, aboga por potenciar el nexo común de todas las bibliotecas eclesiásticas que es tener un rico fondo patrimonial, aunque cada una tenga una configuración distinta, “en el caso de la biblioteca universitaria, además del patrimonio, suele tener grandes recursos y son bibliotecas accesibles”.

Diversidad de tipología

La diversidad de tipología del legado histórico y bibliográfico de las bibliotecas eclesiásticas no aleja las necesidades de nuestro tiempo en cuanto a la digitalización. En el caso español, el más estudiado por Francisco Cortés, “el problema fundamental es la escasez de recursos”. En muchos casos son bibliotecas, diocesanas, episcopales, de órdenes religiosas o universitarias que atesoran un gran fondo bibliográfico y patrimonial, pero “con un exiguo presupuesto” sobre el que se prioriza la adquisición de libros o revista que permitan mantener una colección actualizada. Sin embargo, en el contexto español, existe la salvedad de las bibliotecas universitaria de Navarra, Deusto y Comillas y en Andalucía, la Universidad Loyola, que “además de un rico fondo patrimonial y bibliográfico, grandes recursos electrónicos de información con acceso a bases de datos”.

Si el acceso a los fondos es importante, también lo es la formación de quienes lo facilitan. En este Congreso BETH 2023 se constata que la especialización y la profesionalidad esta presente en todos los casos. Los conocimientos de los responsables de este patrimonio eclesial se basa en la conservación, interpretación y difusión del patrimonio bibliográfico.

Esos conocimientos son muy necesarios, pero “no pueden renunciar a perder el tren de la innovación y la digitalización”, Así, cuando hablamos de conocimientos, habilidades relacionados con lo digital, el acceso a las plataformas online, base de datos o conocimiento del mercado editorial electrónico encontramos a hombres y mujeres sumamente especializados “que se tienen que reinventar constantemente para adaptarse a la necesidad de nuestro tiempo, que son necesidades digitales”.

Esos conocimientos son muy necesarios, pero “no pueden renunciar a perder el tren de la innovación y la digitalización”, Así, cuando hablamos de conocimientos, habilidades relacionados con lo digital, el acceso a las plataformas online, base de datos o conocimiento del mercado editorial electrónico encontramos a hombres y mujeres sumamente especializados “que se tienen que reinventar constantemente para adaptarse a la necesidad de nuestro tiempo, que son necesidades digitales”.

Siguendo la estela de las bibliotecas Eclesiásticas de España, que ya cuenta con un catálogo colectivo a punto de finalizar con de 5.000.000 de registros.

Que todas las bibliotecas eclesiásticas estén catalogadas, ordenadas y a disposición de todos, -también de personas que se acercan a la iglesia a través de su bibliografía- es uno de los principales argumentos de trabajo que presenta esta 51ª reunión de BETH que tiene en Córdoba su sede.

JUAN PEDRO MONFERRER-SALA

PROFESOR DE LA UCO

«La Biblia bilingüe es un texto de su época»

El profesor de la UCO, Juan Pedro Monferrer-Sala, acaba de publicar esta joya bibliográfica con textos en arameo, griego o hebreo y español

Encontrar con gran precisión el sentido de los textos originales hebreos, arameos y griegos de la Sagrada Escritura es el objetivo de las 5.616 páginas que componen una obra excepcional “La Biblia bilingüe”. El profesor de la Universidad de Córdoba, Juan Pedro Monferrer-Sala acaba de publicar esta joya bibliográfica con textos en arameo, griego o hebreo y español que cumplen el objetivo de ajustar la versión española a la literalidad de los textos originales. Un trabajo científico realizado en colaboración con el profesor Joan Ferrer de la Universidad de Gerona que constituye un acontecimiento en el ámbito de la lengua española comparable, en cierto modo, nos dicen, a lo que supuso en su tiempo la publicación de la Biblia políglota complutense

Encontrar con gran precisión el sentido de los textos originales hebreos, arameos y griegos de la Sagrada Escritura es el objetivo de las 5.616 páginas que componen una obra excepcional “La Biblia bilingüe”. El profesor de la Universidad de Córdoba, Juan Pedro Monferrer-Sala acaba de publicar esta joya bibliográfica con textos en arameo, griego o hebreo y español que cumplen el objetivo de ajustar la versión española a la literalidad de los textos originales. Un trabajo científico realizado en colaboración con el profesor Joan Ferrer de la Universidad de Gerona que constituye un acontecimiento en el ámbito de la lengua española comparable, en cierto modo, nos dicen, a lo que supuso en su tiempo la publicación de la Biblia políglota complutense

La idea corresponde a Joan Ferrer que vio hace unos años la necesidad de ofrecer una nueva traducción del texto bíblico de D. Francisco Cantera, que se remontaba a mediados del siglo XX y que había sufrido a su vez varias revisiones, pero el texto, que era un gran texto, había quedado obsoleto por la estructura sintáctica y las elecciones léxicas. El texto resultaba un tanto oscuro a las nuevas generaciones. Había, por lo tanto, que revisar el texto en esas dos categorías, por un lado la sintáctica y por otro la léxica, pero había que hacer también un gran esfuerzo de retro-traducir algunos textos buscando darle al lector lo que realmente el texto dice.

En aquellos años una de las técnicas o estrategias de traducción consistía en lo que se llama técnicamente “ad sensum”, es decir traducir según el sentido al contexto. Cuando el texto no se entendía se hacía una visión muy subjetiva de lo que creías que podía querer decir ese texto. Nosotros, en cambio, hemos creído que lo oportuno era traducir lo que decía el texto pese a los inconvenientes que plantease ese texto. Por lo tanto, lo que hemos hecho ha sido revisar todos esos pasajes y corregir en algunos casos los errores que había en la traducción gracias a los nuevos conocimientos que se van adquiriendo en la investigación.

Pensamos que hacía falta ofrecer una nueva traducción pero acompañada de un instrumento fundamental pensando sobre todo en aquellas personas a las que podía interesar iniciar un estudio del texto bíblico en la parte fundamental lingüística del Antiguo Testamento, que es en hebreo con su fragmentos en arameo, y también el texto griego de los Deuterocanónicos y del Nuevo Testamento. Pretendíamos, aparte de toda esa labor de revisión del texto, tratar de ofrecer una herramienta para todo el público de habla española que estuviese interesado en iniciar el estudio de la Biblia. En alumnos de la Universidad o simplemente interesados en general, ofreciéndoles una versión que mantuviese, en la medida de lo posible, palabra por palabra en español lo que decía el texto en las lenguas originales. De este modo ofrecer un instrumento que podía servir a aquellos interesados que no pueden encontrar ese instrumento en las enseñanzas oficiales o privadas en algunos casos que se ofrecían hasta ahora.

La descomposición gradual que están sufriendo en la educación española, concretamente en la universitaria, los estudios de orientalística y en este caso los bíblicos en particular nos llevaron a pensar que podía ser una buena herramienta para todos los países de lengua española. Este ha sido el interés fundamental que ha animado el trabajo.

¿Cuál ha sido la acogida que experimenta de su obra?

Estamos esperando ver las reacciones, algunas que ya sabemos se muestran muy contentas con la labor realizada y las llamadas de la prensa y de algunos medios de publicaciones especializadas nos anima a creer que la herramienta puede ser útil y pueden sacar de ella partido fundamentalmente los alumnos o personas interesadas.

A las nuevas generaciones es a las que se les ofrece porque ¿Hay una curiosidad real de aproximarse a la Sagrada Escritura?

En nuestra labor diaria en la Universidad, en los congresos en los que participamos donde ves a la gente joven venir se advierte ese interés, el problema es que luego no hay una oferta real para todas estas personas. Puedes encontrar estas posibilidades en la Universidad y en algunas ciudades, no en todas. Con lo cual poder elaborar una herramienta que les pueda permitir, al menos inicialmente, poder empezar a dar los primeros pasos, creíamos que era esencial para esto.

Que surja de Córdoba con la colaboración de la Universidad de Gerona realmente nos parece una magnífica idea, ¿En qué se diferencia de otras aproximaciones que han tenido lugar a lo largo de la historia a la Sagrada Escritura, a otras traducciones o versiones para hacer en lengua vernácula más inteligible el texto?

Parte de la labor que hemos hecho Joan Ferrer y yo han estado también otras dos personas muy importantes, Juan Antonio Mayoral de la Biblioteca de autores cristianos, que se ha encargado de las revisiones de la edición técnica, y José Luis Albares de editorial Verbo Divino, que se ha encargado de todos los paratextos. Ha sido un trabajo increíble y sin su ayuda hubiera sido imposible llevar a cabo la labor. Conjuntar textos en lenguas originales con la versión española, hacer que coincida todo, evitar la mayor cantidad de errores posibles, obtener los permisos de las editoriales alemanas para que permitiesen la reproducción del texto, ha sido una labor muy compleja y ardua que ha durado mucho.

La labor más intrahistórica ha sido la labor filológica de traducción que hemos tenido que realizar. En este sentido, lo que hemos hecho es unir un eslabón más a la larga cadena de traducción que viene desde la antigüedad, es lo que anima a todo investigador que se adentra en la Biblia, tratar de penetrar en el texto para encontrar su esencia.

Hemos pretendido sumar un eslabón más a una larga cadena de transmisión a base de traducciones en distintas lenguas del texto bíblico, tanto en ámbito judío como cristiano, y tratar que esta traducción sirva durante un tiempo determinado a una sociedad determinada, y que posteriormente será puesta al día por otras personas que vengan detrás.

La labor fundamental es ofrecer un texto que tenga un valor en su tiempo, es un texto de su época.

Tiene además una versión digital

Evidentemente, pero esa ha sido labor plena de los editores del Verbo Divino.

¿Ha descubierto algo nuevo en los textos?

Siempre que frecuentas un texto descubres algo nuevo. El texto de la Biblia tiene una fisionomía tan poliédrica que cada vez que te acercas a ella te sugiere toda una serie de ideas que en unas ocasiones tienen un fundamento y en otras las vas dejando porque ves que no pueda tenerlo, pero siempre te inspira algo en distintos ámbitos: en el ámbito puramente técnico filológico y también en el ámbito de la fe, de la creencia o la actitud que mantenga cualquier lectura ante ese texto.

¿Por qué leer la Biblia?

Por muchas razones. Me quedaría con una, por la necesidad de conocer tus orígenes. Es, por ejemplo, imposible que alguien que vaya a estudiar literatura y no conozca la Biblia, es mejor que no haga nada, porque la Biblia es el sustrato del que va a depender todo. Es un arsenal de fabricación temática metafórica que van a utilizar poetas y escritores a lo largo de toda su historia.

Hay una anécdota del gran escritor norteamericano y Premio Nobel, William Faulkner, que era un gran novelista pero huraño, iba de tarde en tarde a la Universidad y uno de los días que apareció los periodistas le dijeron: usted habrá leído muchos libros y ahí le surge tanta imaginación para escribir tantas novelas a lo que él respondió que nada más había leído un libro cuando era joven, la Biblia.

La Biblia fundamenta en el ámbito de la fe, la justificación puede ser mucho más compleja, pero desde el punto de vista formativo es necesario, es nuestra base cultural, guste o no guste.