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NÚMERO 862 • 24 DE DICIEMBRE DE 2022

VOZ DEL PASTOR

Ha llegado
la Navidad

HISTORIA GRÁFICA DE UN AÑO EN LA DIÓCESIS DE CÓRDOBA 2023

ENERO • FEBRERO • MARZO • ABRIL • MAYO • JUNIO

APUNTES

“Caminando hacia Belén”

Los niños de pre y comunión de las parroquias de Jesús Nazareno y San José de Puente Genil quisieron acompañar a María y José en su camino a Belén, realizando una procesión desde la parroquia de Jesús Nazareno hasta la de San José.

Confirmaciones en la parroquia Santa María de Gracia de Montalbán

El Vicario de la Campiña, Jesús María Moriana, administró el sacramento de la Confirmación a un grupo de 28 fieles el jueves, 14 de diciembre.

LOS NIÑOS DEL CLUB ALCORCE RECIBEN AL PAJE REAL.
EL BELENISTA RAFAEL BARÓN COMPARTIÓ CON LA PASTORAL PENITENCIARIA Y RECLUSOS SU ARTE Y DEDICACIÓN A LA REPRESENTACIÓN DEL NACIMIENTO DE JESÚS

AGENDA

SÁBADO, 23 DE DICIEMBRE • El Obispo realizará una meditación con los seminaristas en el Seminario Mayor “San Pelagio”, a las 10:00 horas.

DOMINGO, 24 DE DICIEMBRE • Con ocasión del día de Nochebuena, monseñor Demetrio Fernández se reunirá con los seminaristas, en el Seminario Mayor “San Pelagio”, a las 10:00 horas. • Por la tarde, celebrará la santa misa en el centro penitenciario, a las 17:00 horas.

LUNES, 25 DE DICIEMBRE • La Congregación de Esclavas del Santísimo Sacramento de Córdoba celebrarán junto al Obispo una misa de acción de gracias con motivo del 80 aniversario fundacional, en el Colodro, a las 18:00
horas.

MARTES, 26 DE DICIEMBRE • Reunión del Decenio con el Obispo, a partir de las 18:00 horas, en el Seminario Mayor “San Pelagio”.

VOZ DEL PASTOR

Ha llegado la Navidad

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

No se trata del eterno retorno que afirmaban los griegos. Se trata de la sucesión histórica de los tiempos en los años, que miran al pasado para vivir el presente y proyectar el futuro. Volver a vivir un acontecimiento no es volver al punto de partida, sino revivirlo, recordarlo, pasarlo de nuevo por el corazón, y quedar renovados cuando se trata de los santos misterios de la fe.

La liturgia tiene la propiedad de traernos en vivo y en directo el misterio que estamos celebrando. En este caso, la Navidad, el nacimiento de Jesucristo como hombre. Revivimos, volvemos a vivir aquel momento histórico que parte en dos la historia de la humanidad: antes de Cristo y después de Cristo. Volvemos a vivir, “como si allí presente me hallara” (S. Ignacio) la fatiga del trabajo de una embarazada que camina a la ciudad de David, a Belén de Judá, con su esposo José, en donde no encuentran posada y da a luz en un establo, en una cueva de los pastores.

Volvemos a vivir llenos de admiración y de asombro el nacimiento de un Niño, que es nada menos que el Hijo eterno de Dios, que ha tomado carne en el vientre virginal de María, y viene a salvarnos del pecado y del alejamiento de Dios. En su Hijo, Dios sale a nuestro encuentro en este Niño indefenso y que suscita ternura, para que no tengamos miedo a Dios. Para que acogiéndolo, él nos haga partícipes de su filiación divina, nos haga hijos de Dios. Él se hace hombre para nosotros lleguemos a ser dioses. Qué admirable intercambio.

Volvemos a vivir este parto virginal. Su madre María es virgen al concebirlo por sobreabundancia de vida, recibida de Dios, sin concurso de varón, que es la vía ordinaria por la que todos hemos venido al mundo. Ella es icono de Dios Padre, que ha engendrado a su Hijo en el seno eterno de la Trinidad virginalmente, sin concurso de nadie más. En aquella generación eterna, Dios Padre nos muestra una vitalidad inefable. En esta generación humana, en el seno de María, Dios prolonga esa misma virginidad e inaugura una virginidad semejante para transmitir la vida sobrenatural que viene de Dios.

María es virgen al parirlo, virgen en el parto, porque este Hijo al nacer, “no menoscabó la integridad de su Madre, sino que la santificó” (or. ofrendas), y “sin perder la gloria de su virginidad derramó sobre el mundo la luz eterna” (prefacio I). Si en el parto natural, la madre lo da y lo retiene, en el parto de María ella fue pura oblación, total donación sin retenerlo. María con su hijo tiene una relación de total donación, sin quererlo retener para sí, inspirándonos así toda maternidad y paternidad como donación sin posesividad. Y María permaneció virgen para siempre, sin relación sexual con José y sin concebir más hijos, pues su maternidad es completa y termina en Jesús.

Y volvemos a vivir que este Niño que nace, nace para todos. En la Epifanía se muestra a todos, incluso a los que no son del pueblo elegido, e invita a su Iglesia a ser misionera, anunciando al mundo entero la alegría del nacimiento de este Niño, que viene a salvarnos.

La Navidad, por tanto, es fiesta de alegría, y de alegría para todos, incompatible con las guerras y con el alejamiento de Dios que tantos padecen. En estas fiestas se nos ensanche el corazón para incluir a todos, y salgamos al encuentro especialmente de los que sufren por cualquier causa, y más todavía los que sufren por culpa de otros. Este Niño quiere traer alegría para todos, y la principal alegría es la de tener a Dios con nosotros.

Feliz y santa Navidad para todos. Que los lazos familiares se refuercen por virtud de este Niño que ha querido nacer en el seno de una familia, la Santa Familia de Nazaret. Que desaparezca la tristeza, porque Dios está con nosotros y ha venido para quedarse y para llevarnos con él. Que crezca nuestra solidaridad con los menos favorecidos, porque este Niño ha querido nacer como ellos. Y que la paz reine en el mundo, sobre todo en aquella Tierra Santa en la que nació el Hijo de Dios.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Historia gráfica de un año en la diócesis de Córdoba (I)

La revista de la diócesis de Córdoba ofrece un anuario con lo más destacado del año 2023. En las dos últimas publicaciones del año se recoge un breve resumen junto a una galería fotográfica de lo que ha sido el curso pastoral

LIBRERÍA DIOCESANA

El Belén del Papa Francisco

Papa Francisco

Romana Editorial

Romana presenta con Librería Editrice Vaticana este volumen, un texto inédito en el que Papa Francisco describe y explica el significado y el mensaje de cada uno de los personajes que integran la representación de la Navidad. Coincide la publicación de este libro con la conmemoración del VIII centenario del primer Belén de la historia, ideado y creado por San Francisco de Asís en Greccio, en la Nochebuena de 1223.

Las 192 páginas de este volumen contienen las palabras del Papa acerca del Belén y de los personajes que lo componen, lo que significa el Belén en el tiempo de Navidad. El Papa nos habla de este argumento a través del conjunto de reflexiones, citas y discursos, así como de la catequesis del Pontífice en las Audiencias generales y en los textos magisteriales como la Carta Apostólica Admirabile signum dedicada al Belén. En particular, el Papa parte de la consideración del pesebre «como un Evangelio vivo».

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.es o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

¡Jesús es la sonrisa de Dios!

Este fin de semana vivimos dos fiestas entrañables, no sólo en la liturgia de la Iglesia, sino en el corazón de la sociedad: “La Nochebuena y la Navidad”. La Nochebuena es la noche de la Gran Noticia, anunciada por un coro de ángeles a los pastores de Belén, que velaban su rebaño, quizá con la letra del primer villancico de la historia: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra  paz a los hombres de buena voluntad”. La Navidad, el día de la salvación.

El Papa Francisco nos ha dejado su visión personal de la Navidad, en una frase que bien merece el honor de ser un gran “titular” para los cristianos: “Jesús es la sonrisa de Dios, porque vino a darnos el amor del Padre”. Su mensaje fue acogido por María y José que han reconocido en su sonrisa la misericordia de Dios para ellos y para todos aquellos que esperaban al Mesías. Ojalá, todos nosotros, contemplando el pesebre de Belén, revivamos esta experiencia mirando al Niño Jesús y sintiendo que allí Dios nos sonríe y sonríe a todos los pobres de la tierra, a todos aquellos que esperan la salvación, que esperan un mundo más fraterno, donde no haya más guerras ni violencias, donde todo hombre y mujer pueda vivir en su dignidad de hijos e hijas de Dios.

¡Feliz Navidad, a todos vosotros, lectores amigos de estas líneas, compartiendo los dones que nos trae Jesús, en estas fechas: “Amor, bondad, ternura, comprensión, delicadeza y generosidad con los más pequeños, porque la pequeñez es el camino que eligió Jesús para llegar a nosotros, para tocarnos el corazón»!