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NÚMERO 861 • 17 DE DICIEMBRE DE 2023

PARROQUIAS POR LA VIDA

Donde termina la
soledad y nace
el perdón

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN LA DIÓCESIS

APUNTES

Visita del Arciprestazgo del Alto Guadalquivir a la Santa Iglesia Catedral

Compartieron la misa de doce con el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, el pasado domingo, 10 de diciembre.

Fieles de las parroquias de Fuente Obejuna y Argallón visitan Rute

Con motivo del Año Jubilar Carmelitano visitaron a la Virgen del Carmen el pasado domingo, 10 de diciembre.

AGENDA

SÁBADO, 16 DE DICIEMBRE • El Obispo acudirá a la colocación de la primera piedra del local de Cáritas de la parroquia del Carmen de Lucena, a las 19:00 horas.

DOMINGO, 17 DE DICIEMBRE • Encuentro y almuerzo de las familias de los seminaristas mayores con el Obispo y los formadores, en el Seminario Mayor “San Pelagio”.

MIÉRCOLES, 20 DE DICIEMBRE • Encuentro de Monseñor Demetrio Fernández con la Curia Diocesana, en la Santa Iglesia Catedral, a las 9:30 horas, para celebrar la eucaristía. • El Obispo realiza la Visita pastoral a Iznájar.

VOZ DEL PASTOR

La alegría de creer y de esperar

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Tengo amigos de infancia, que no son creyentes, y seguimos siendo buenos amigos. Cuando comentamos los acontecimientos de la vida, como es la muerte de un familiar, el contratiempo de una enfermedad grave, la cercanía de la muerte, etc. me transmiten su pesadumbre existencial. Yo les hablo espontáneamente desde mi perspectiva de fe, que no suprime el dolor humano, pero le da sentido en el marco del plan redentor de Dios y en la perspectiva de la vida eterna hacia la que caminamos.

Esta experiencia mía personal es bastante universal, porque vivimos y convivimos con personas que creen y con personas que no creen. El camino hacia la fe no es un camino fácil, y los que ya somos creyentes nos parece cosa normal vivir y respirar en este contexto creyente, pero no es así para muchos de nuestro entorno, a veces incluso familiares o amigos.

El domingo tercero de Adviento es el domingo de la alegría cristiana. Comienza así la liturgia de este día: “Alegraos siempre en el Señor, os lo repito estad alegres. El Señor está cerca”.

La alegría cristiana no es una alegría boba, no. Es una alegría que tiene fuerte fundamento. En primer lugar, porque creemos en Dios. La fe en Dios nos abre un horizonte inmenso, la no-fe en Dios cierra al hombre blindado en su propio horizonte hasta asfixiarlo en el sinsentido.

La alegría cristiana brota de la experiencia de un Dios, que nos ha creado y que está cerca de nosotros siempre. De un Dios que nos ama y que, sabiendo nuestras limitaciones, nuestras heridas, nuestros pecados, nos perdona, nos sana, nos alienta.

Alguno de estos, mis amigos no creyentes, piensa que la actitud creyente brota de la comodidad, de la falta de atrevimiento para enfrentarse con los grandes problemas de la vida, como si la fe fuera un refugio para cobardes, como si la fe nos hiciera menos hombres, porque dejamos a Dios que resuelva lo que nosotros no somos capaces de resolver. No es así. La fe no es una proyección de mis incapacidades, la fe viene como respuesta a una iniciativa de Dios que entra en nuestra vida y lo ilumina todo de nuevo.

La fe es un encuentro con Dios, que habita en lo más profundo de nosotros mismos, y nos descubre su rostro. La fe es un encuentro en la historia con Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, que ha vivido hace dos mil años y ha iluminado el misterio del hombre, dando sentido a la vida, al amor humano, al trabajo, al sufrimiento, incluso a la muerte, abriéndonos el horizonte de una vida que no acaba, la vida eterna. “Sólo a la luz del misterio del Verbo encarnado se ilumina el misterio del hombre”, nos recuerda el Vaticano II (GS 22).

La fe es una respuesta en el amor a un amor que nos precede, que nosotros no hemos inventado y que nos sale al encuentro de múltiples maneras. Cuando nos encontramos con ese amor, nuestra vida da un vuelco, y ya no vivimos centrados en nosotros mismos, sino que el centro de nuestra vida es Otro, y vale la pena vivir para Él.

Esta es la alegría cristiana, a la que el tercer domingo de adviento nos invita. El anuncio del Señor que está cerca suscita en todo creyente una actitud de alerta, de esperanza, de salir al encuentro del Señor que viene a salvarnos. El peligro más erosivo para un creyente es el de sentirse seguro y no cultivar la fe que anida en su alma, dejándose invadir por el espíritu del mundo y dando lugar a la entrada del demonio, que le engañará.

El anuncio de la llegada del Señor en la Navidad que se acerca, ha de ponernos en vela, en actitud vigilante, en actitud de espera activa, que va preparando esa venida del Señor. “Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni envidias. Revestíos del Señor Jesucristo, y no deis pábulo a la carne siguiendo sus deseos” (Rm 13,13).

Feliz y santa Navidad para todos

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

PARROQUIAS POR LA VIDA

Donde termina la soledad y nace el perdón

Dos propuestas en nuestra diócesis nos invitan a ayudar, acoger y acompañar a las mujeres que se enfrentan al drama del aborto. Se trata del proyecto Ángel y proyecto Raquel que se articulan en el programa “Parroquias por la vida”, gracias a la iniciativa de Spei Mater y la Delegación Diocesana de Familia y Vida.

Seguir leyendo
LIBRERÍA DIOCESANA

De brazo en brazo

Francisco Vidal

Editorial Didaskalos

Ante la contemplación del misterio del nacimiento de Jesús, Francisco Vidal redacta este libro para ayudarnos a que tomemos conciencia de la importancia de abrazar al Niño Dios, de suplicar a María y a José que nos dejen coger al bebé, que nos dejen abrazar su cuerpo blanco y frágil para que también Dios abrace toda nuestra vida con su fragilidad.

Con estas páginas, el autor nos invita a poder tomar un instante en nuestros brazos el cuerpecillo delicado de Jesús y descubrir la grandeza de Dios entre nuestras manos.

Asimismo, nos insta a cuidar la oración y a abrirnos a María dispuestos a recibir el regalo más grande que tenemos de Ella.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.es o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

“Alégrate”, primera palabra a María

El tercer domingo de Adviento lo denominamos también, el “domingo de la alegría”. Como nos dice el papa Francisco; “La invitación a la alegría es característica del tiempo de Adviento. Estamos en una espera alegre: la espera del nacimiento de Jesús”. Y esta dimensión de la alegría emerge especialmente hoy, el tercer domingo, que se abre con la exhortación de san Pablo: “Alegraos siempre en el Señor”.

“Alégrate”. Es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar también hoy. Entre nosotros falta alegría. Con frecuencia nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. Cuando falta la alegría, la fe pierde frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre los creyentes se enfría. Todo se hace más difícil. Es urgente despertar la alegría en nuestras comunidades y recuperar la paz que Jesús nos ha dejado en herencia.

El Papa nos señala cuál es la primera condición de la alegría cristiana: “Descentrarnos de uno mismo y poner en el centro a Jesús. Es un dinamismo como el del amor, que me lleva a salir de mí mismo no para perderme, sino para reencontrarme mientras me dono, mientras busco el bien del otro”. El Evangelio de este tercer domingo de Adviento nos ofrece la figura de Juan el Bautista, el primer testigo de Jesús, con la palabra y con el don de la vida, “siempre señalando al Señor”. “Quien no señala al Señor, nos dice tambien el Papa, no es santo”. El Bautista es un modelo para cuantos están llamados en la Iglesia a anunciar a Cristo a los demás, “despegándose de sí mismos y de la mundanidad”.