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NÚMERO 778 • 6 DE MARZO DE 2022

TIEMPO DE CUARESMA

Camino
hacia la
Pascua

BEATO MÁRTIR JUAN ELÍAS MEDINA • CRÓNICA DE UN DÍA HISTÓRICO

APUNTES

Pasión en Córdoba

El Vicario General, Antonio Prieto, asistió el martes, 1 de marzo, a la presentación del número especial ABC Pasión en Córdoba.

Celebración junto a Comunión y Liberación

El obispo de Córdoba presidió el pasado 25 de febrero, la misa junto a los miembros de Comunión y Liberación en el aniversario del Luigi Giussani.

Animadores en Picota

La Misión Diocesana de Picota en Perú ha celebrado el primer encuentro de animadores del curso en la Misión.

Cursillo prematrimonial en Nueva Carteya

Un nutrido grupo de parejas de novios han participado en los Cursillos Prematrimoniales que se celebraron la pasada semana en la parroquia de Nueva Carteya.

Beatificación en Granada

La Catedral de Granada acogió el día 26 la misa de beatificación de 16 sacerdotes, seminaristas y laicos asesinados “por odio a la fe” en 1936. El obispo de Córdoba estuvo presente en la celebración.

VOZ DEL PASTOR

Cuaresma, camino hacia la Pascua

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

La Iglesia madre nos convoca a vivir este tiempo de Cuaresma para prepararnos a la Pascua 2022, que se acerca. En la Pascua celebramos los misterios centrales de nuestra fe cristiana: que Cristo ha padecido la pasión y ha muerto por nosotros, que nos ha dejado el testamento de su amor en la Eucaristía y nos ha dado a su Madre como madre nuestra, y que ha resucitado venciendo la muerte e inaugurando una vida nueva, que llega hasta nosotros en el bautismo.

Este resumen de la vida cristiana lo vivimos intensamente en la Semana Santa, el Triduo Pascual y la gran Pascua de Resurrección, que va seguida de cincuenta días de celebración gozosa hasta la fiesta de Pentecostés con la venida del Espíritu Santo.

Ahora entramos en la cuaresma, cuarenta días de preparación para las fiestas anuales de nuestra salvación, que se inaugura con el miércoles de ceniza. Este año, además y por gracia de Dios, con bastante normalidad en los cultos y en las procesiones. Parece que estamos saliendo de ese tiempo de pandemia que nos ha tenido encogidos a todos en el alma y nos ha impedido la normal expresión de nuestra fe cristiana por las calles de nuestros pueblos y ciudades. La piedad popular expresa la fe, pero al mismo tiempo la alimenta.

No faltan, sin embargo, motivos de preocupación. La guerra de Ucrania nos pone ante los ojos el Orden Mundial (que más parece un desorden), en el que prevalecen los intereses de los más fuertes, sin importar para nada el sufrimiento que la guerra trae consigo y las heridas tan hondas que dejan en toda la humanidad. La guerra es siempre un fracaso de la humanidad, es un fracaso de la diplomacia, es un fracaso de las buenas relaciones internacionales. Aunque en medio de tantas cenizas aparecen preciosos testimonios de heroísmo, de patriotismo, de solidaridad. Son estas actitudes las que construyen el futuro, no las bombas y las invasiones. Pidamos a Dios el don de la paz para Ucrania y para el mundo entero.

Por eso, necesitamos conversión, cambiar de vida. La guerra no es sólo la de los grandes potentados, sino que la guerra se fragua en el corazón de cada persona, cuando no sabe amar, cuando se instala en el conflicto, cuando hace la vida amarga a los que viven a su alrededor.

Jesucristo nos marca la pauta en el Evangelio con el trípode de la oración, el ayuno y la limosna.

El Papa Francisco en su mensaje para esta cuaresma vuelve a proponernos que no nos cansemos de orar. Pensar que nos bastamos a nosotros mismos es una ilusión peligrosa. Y no nos salvamos solos, porque estamos todos en la misma barca en medio de las tempestades de la historia; pero, sobre todo, nadie se salva sin Dios, porque sólo el misterio pascual de Jesucristo nos concede vencer las oscuras aguas de la muerte. Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado. No nos cansemos de pedir perdón en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliación, sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar. Si es verdad que toda nuestra vida es un tiempo para sembrar el bien, aprovechemos especialmente esta Cuaresma para cuidar a quienes tenemos cerca, para hacernos prójimos de aquellos hermanos y hermanas que están heridos en el camino de la vida.

Avancemos por el camino cuaresmal como un catecumenado que culmina en la noche de Pascua, renovando las promesas bautismales. Luchemos con Jesucristo contra el mal en el mundo y en nuestro corazón. La victoria está asegurada.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

«La piedad popular es un tesoro que hay que cuidar»

Hermandades y Cofradías de la Diócesis se preparan para la Semana Santa después de la pandemia y muchas de ellas lo hacen con aniversarios importantes

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LIBRERÍA DIOCESANA

La Madre Luisa Sosa

TESTIGO Y APÓSTOL DE JESÚS NAZARENO

Celia Hierro Fontenla
Editorial Monte Carmelo

Dios, en cada momento de la historia, suscita las personas que necesita para llevar a cabo una misión concreta en la historia de la Iglesia y del mundo. Con su vida y carisma, son como faros que alumbran el camino más seguro. Solo Jesucristo es el modelo.

Una de estas personas es la M. Luisa Sosa. ¿Cuál fue la misión que la Providencia ha encomendado a la M. Luisa para este momento de la historia de la humanidad? Su momento histórico y socioeconómico es el del pueblo minero de Nerva (Huelva). Las viudas se llevaban la peor parte de las muchas desdichas y carencias que caracterizaron los años de la posguerra española, en los que muchos morían indefensos de enfermedad y de hambre. Fue entonces cuando el Nazareno se apiadó de aquellas personas y puso sus ojos sobre Luisa, pidiéndole que se dedicase a las ancianas, y ella fundó la Obra de Jesús Nazareno de Nerva para entregarse al cuidado de las ancianas, de las que quiso ser su “sierva”.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.es o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

El corazón humano está enfermo

«El corazón humano está enfermo», comenzó diciendo monseñor Demetrio Fernández, el pasado Miércoles de Ceniza, en su homilía en la catedral. Y a continuación, fue desgranando la «esencia viva» de la Cuaresma: «Examinar nuestras vidas, transformarlas con la gracia, convertirnos a Dios». El obispo hizo referencia a los problemas de esta hora: Los sufrimientos padecidos por la pandemia, y ahora, una guerra que el Papa ha calificado como «guerra mundial». Asimismo, el prelado destacó en sus palabras las «tres claves» del Mensaje cuaresmal del papa Francisco: Primero, «no nos cansemos de orar». Jesús nos ha enseñado que es necesario orar siempre sin desanimarse. Segundo, «no nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida». Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espiritu para luchar contra el pecado. Tercero, «no nos cansemos de hacer el bien en la caridad activa hacia el prójimo». El obispo terminó sus palabras invocando a María, para que nos ayude a vivir santamente esta Cuaresma.

Por su parte, el profesor de Ciencias Bíblicas, Antonio Llamas, nos ha ofrecido la «Lectio divina» para la Cuaresma, invitándonos a «la escucha atenta de la Palabra divina, para asumir el misterio de Dios en nuestra propia vida, que la Iglesia nos presenta como la voz de Dios, con los susurros del Espiritu divino que inspira al autor sagrado, desde las palabras interiores». El profesor Llamas dice que «los creyentes hemos de buscar a Dios siempre, en todos los senderos y caminos, en todas las encrucijadas de la historia».

SÍNODO DE LOS JÓVENES

CLARA DUARTE

«Gracias al Sínodo descubrimos lo que Dios busca de nosotros»

Clara Duarte pertenece al GPS de la parroquia San Vicente Ferrer

¿Qué te animó a participar en el Sínodo de los Jóvenes de Córdoba?

Sin duda la posibilidad de conocer una nueva forma de llegar a Dios y de poder descubrir cosas nuevas, no solo de tema cristiano, también conocer gente nueva y descubrir que hay más personas como yo que sienten a Dios de lleno en su vida.

¿Cómo trabaja tu GPS habitualmente?

Actualmente mi GPS está un poco disperso, lo bueno es que hemos conseguido reagruparnos en un nuevo grupo de fe y estamos tratando de darle un toque más personal e íntimo buscando esa confianza imprescindible entre los componentes del grupo.

¿Qué te parece esta iniciativa de la Diócesis para los jóvenes?

Sin duda de lo más innovador que he conocido en mucho tiempo, no solo nos ayuda a conocer de forma totalmente innovadora a Dios sino que nos ayuda a conocer gente nueva y nuevas oportunidades para descubrir lo que Dios busca de nosotros.

¿Qué puede aportar este Sínodo a tu vida de fe?

Esa confianza de que siempre tendré un lugar al que recurrir en caso de sentirme perdida en algún momento, es ese sitio donde sé que siempre seré bienvenida y en el que habrá gente con la que podré contar siempre.

¿Sientes que la Iglesia diocesana cuenta contigo?

Actualmente si, el futuro de la Iglesia son los jóvenes y actualmente la diócesis de córdoba y en general las de España cuentan con un equipo de jóvenes increíbles dispuestos a todo.