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“El Yermo es una fuente de gracia inimaginable para la Diócesis”

El Obispo bendice las nuevas dependencias del Yermo Camaldulense de la Inmaculada Concepción

Monseñor Demetrio Fernández bendijo el martes 19 de marzo, día de San José, las nuevas dependencias del Yermo de la Comunidad de Eremitas Camaldulenses de Monte Corona situado entre Villaralto e Hinojosa del Duque.

El Obispo destacó que a pesar de faltar “pasos por dar” ya está el Yermo constituido “materialmente”. En su homilía el prelado resaltó que la Congregación Camaldulense ha sido constituida “para hacer santos, aquí se entra para ser santo, a lo largo de los siglos estoy seguro de que hay muchos santos en esta Congregación”. Hoy es un día “de alegría y fiesta”, no sólo por ser el día de San José, sino también porque se haya instalado en esta dehesa de la sierra cordobesa una comunidad Camaldulense, continuó monseñor Demetrio Fernández.

En escasos nueves meses que hace que se instaló la Comunidad, es mucho lo que se ha hecho, “tenemos la casa terminada” para que los monjes vivan su vida en soledad, en silencio y oración. El pastor de la Diócesis aprovechó la visita al Yermo para dar gracias a Dios, al Padre mayor y al Consejo General por la decisión tomada en el capítulo de hace dos años de “fundar este Yermo en Córdoba”. “No me lo podía creer, me parecía una gracia tan grande que todavía me cuesta creerlo, pero ya lo veo palpable” confesó el Obispo. En todo momento he pedido por el Yermo, no sólo a las autoridades y a los superiores la Congregación, sino sobre todo al Señor y se lo he encomendado a San José, aseguró.

“Dios ha estado grande con nosotros y estamos agradecidos y alegres” porque ha cumplido un sueño, una promesa que había hecho y estoy “inmensamente gozoso y agradecido”. Monseñor Demetrio Fernández terminó su alocución resaltando que dejar implantada esta Comunidad al final de mi servicio a la diócesis de Córdoba “es una fuente de gracia inimaginable para toda la Iglesia y para la Diócesis”. Con la instalación de la Congregación se ha plantado “un manantial de gracia y bendición desde el punto de visto sobrenatural”.

El pasado mes de junio el Obispo bendijo la capilla en la que la Comunidad inicia la oración diaria en silencio y soledad, dedicada a la Inmaculada Concepción de María. Un mes después, en julio, monseñor Demetrio Fernández, bendeciría la casa de los monjes y visitas del Yermo, anexa a la capilla y construida sobre una edificación anterior.