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Entrevista a Virginia Santacruz y Miguel Porras

«Nuestros hijos ven cómo sus padres viven el matrimonio como Dios lo pensó»

Virginia Santacruz y Miguel Porras han experimentado un cambio en su matrimonio gracias al retiro de Proyecto de Amor Conyugal

¿Quién os animó a realizar el retiro de Amor Conyugal?

Conocíamos Proyecto Amor Conyugal por amigos y conocidos de la parroquia y de otros grupos, todo lo que habíamos oído era bueno, por una cosa u otra no nos habíamos animado a hacer el retiro, además siempre estábamos muy liados y con otras prioridades por encima de hacer algo por y para nuestro matrimonio.

En un momento, en el que estábamos pasando por una crisis matrimonial importante, fue precisamente un sacerdote con el que Miguel confesaba habitualmente, el que le recomendó hacer el retiro de Proyecto Amor Conyugal. En ese momento consideramos que podía ser una ayuda para nuestro matrimonio, nos lo planteamos y nos decidimos a hacerlo.

Tanto nos decidimos y con tanta urgencia, que faltaban meses para el siguiente retiro en Córdoba, pero nosotros sentíamos que lo necesitábamos, y nos fuimos a Málaga que tenía organizado un retiro para pocas semanas después. Siempre pensamos que desde ese día, ya cambió nuestro matrimonio, esa simple decisión.

¿Qué ha supuesto para vosotros como matrimonio este retiro?

A nosotros, aunque puede parecer un tópico, nos ha cambiado el matrimonio, incluso la vida y la familia, hemos descubierto que el matrimonio no éramos sólo dos, incluso a veces uno y uno, haciendo las cosas a nuestro ritmo, según nuestros gustos o necesidades, algo individualistas y a veces hasta egoístas, sino que éramos tres, porque ahí estaba Dios, aunque a veces no le prestáramos mucha atención.

La clave ha sido poner a Dios en el centro de nuestro matrimonio, eso nos ha unido más, como esposos y en nuestra propia fe y ha derramado su gracia incluso en nuestra familia y especialmente en nuestros hijos, que ven cómo sus padres viven el matrimonio como Dios lo pensó.

Como decimos, vivíamos individualmente muchos momentos o situaciones de nuestra vida cotidiana, incluso nuestra espiritualidad y nuestra relación con Dios, íbamos a misa por separado muchas veces por organización familiar o uno u otro motivo. Ahora hemos descubierto que el matrimonio es la unión de dos (y de Dios, bueno de tres) y vivimos mucho más unidos, incluso en nuestra espiritualidad. La misa siempre juntos, nos gusta mucho el momento del Padrenuestro en la eucaristía porque nos cogemos de la mano y es un momento que nos une mucho y nos acerca a Dios e intentamos rezar juntos a diario.

Yo diría que nos ha unido mucho, que es la idea del matrimonio, ¿no? Hacernos una sola carne, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer.

¿Se lo recomendáis a matrimonios conocidos vuestros?

Se lo recomendamos a todo el mundo que conocemos, amigos, familia, mayores, jóvenes, que llevan muchos años casados o se acaban de casar, incluso hay un retiro de novios. Se lo recomendamos a gente que puede tener problemas en su matrimonio, pero también a gente que no tiene grandes problemas o dificultades porque es un regalo tan bonito, que te descubre una forma de vivir el matrimonio más cerca de Dios, que es maravilloso para cualquier matrimonio.

SE LO RECOMENDAMOS A GENTE QUE PUEDE TENER PROBLEMAS EN SU MATRIMONIO, PERO TAMBIÉN A GENTE QUE NO TIENE GRANDES PROBLEMAS O
DIFICULTADES PORQUE ES UN REGALO TAN BONITO, QUE TE DESCUBRE UNA FORMA DE VIVIR EL MATRIMONIO MÁS CERCA DE DIOS, QUE ES MARAVILLOSO
PARA CUALQUIER MATRIMONIO

¿Qué os parece el proyecto diocesano Amor Conyugal como acompañamiento de los matrimonios y de las parejas de novios?

Proyecto Amor Conyugal no se centra sólo en el retiro, sino que hay grupos de catequesis, basados en la teología del Cuerpo de San Juan Pablo II. Para nosotros es fundamental seguir adelante de la mano de nuestro grupo, ese acompañamiento es clave, seguir formándonos espiritualmente y para enfrentar las dificultades del día a día, que el mundo nos lo pone cada vez más difícil, y seguir creciendo como matrimonio, además Proyecto Amor Conyugal tiene otras iniciativas, jornadas y herramientas para ayudar y acompañar a los matrimonios.

¿Creéis que la falta de Dios en la vocación al matrimonio puede ser una de las causas de que haya tantas separaciones hoy en día?

Por supuesto, como ya hemos dicho el matrimonio no es cosa de dos, es cosa de tres, porque Dios es fundamental, sin Él, falta algo, y si falta lo más importante, es mucho más difícil el simple hecho de llevar el día a día.

Hoy en día, muchos matrimonios se casan, sin saber qué importante es el sacramento del matrimonio y sin pararse a pensar lo que eso significa. Cuando llegan las dificultades y no tenemos a Dios presente es muy fácil terminar con la unión que hicimos ante los ojos de Dios, y no nos pesa.

Pero cuando somos conscientes de que hemos puesto a Dios en nuestro matrimonio, sabemos que está ahí, y lo vivimos, seguirán existiendo dificultades, pero podremos solventarlas, siempre con su ayuda y de la mano de la Virgen. Hemos descubierto que el matrimonio, como sacramento, es uno de los más bonitos, porque puedes vivirlo veinticuatro horas al día todos los días.

¿La formación catequética del matrimonio podría evitar muchas rupturas?

En muchas ocasiones ante una crisis, un problema o un enfrentamiento podemos caer en la desesperanza y pensar que todo está perdido, pero compartiéndolo con matrimonios amigos te das cuenta que al final todos pasamos conflictos, pero que con la ayuda de Dios todo es posible, y es más fácil, porque nuestra felicidad depende de nuestra cercanía a Dios.

Sin lugar a dudas, la catequesis, y en nuestro caso las catequesis de San Juan Pablo II, que están tan enfocadas en el matrimonio y la familia nos han salvado en momentos duros. La formación que estamos recibiendo nos ayuda a vivir los sacramentos más y mejor, y no sólo el matrimonio, también la penitencia, la eucaristía.

Formarte en la Fe con esta mirada al matrimonio, y compartir con otros nuestra realidad actual nos ayuda a seguir creciendo, hemos aprendido a renunciar a nuestra individualidad para entregarnos al sacramento del matrimonio junto a nuestro cónyuge.