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Entrevista a Laura Cruz

LAURA CRUZ

PROFESORA DE SECUNDARIA

«Los niños tienen que descubrir su experiencia íntima con Dios»

Laura Cruz, educadora de disciplina positiva, guía Montessori de Infantil y Primaria y profesora de Secundaria, nos da muchas claves de la convivencia con los hijos

Conservar la calma en muchos momentos de la convivencia con nuestros hijos es la clave para un clima de seguridad y confianza en los niños. No siempre es fácil y por eso siempre estamos dispuestos a aprender cómo dar y recibir amor para que el hogar sea una verdadera escuela

¿Qué trasladas a los padres cuando impartes conferencias?

La idea es acercar a las familias la metodología que utilizamos en la catequesis del Buen Pastor, que llevamos a cabo en la Parroquia de la Esperanza, que es la metodología Montessori y la disciplina positiva. La metodología Montessori, que ahora está muy de moda, es un método educativo, aunque a mí me gusta más pensar que es una filosofía de vida, que busca el desarrollo del potencial innato que hay en el niño. El niño no es una tabula rasa en la que nosotros vertemos conocimientos, sino que él tiene todo el potencial para que eso vaya saliendo y nosotros tenemos que favorecer, con un ambiente preparado, siendo un adulto preparado y consciente, que eso pueda aflorar. La disciplina positiva se basa en la psicología individual de Adler y lo que establece es que tenemos que tener relaciones de respeto mutuo en la familia. Para mí, como madre católica, es lo que más se me parece a este modelo de amor incondicional de Jesús, este modelo de Jesús como buen pastor que nos conoce a cada uno, que nos vuelve al redil si nos equivocamos.

Entonces la reflexión que les propongo a los padres es que piensen en qué valores les gustaría que tuvieran sus hijos cuando tengan 25 o 30 años. Siempre sale la empatía, generosidad, respeto, que sean trabajadores, perseverantes, seguros de sí mismos y cualquier cosa buena que podamos pensar para nuestros hijos. Luego les pongo los retos de hoy en día, les digo que ante los problemas que nos presentan nuestros hijos hoy en día, rabietas, niños que pegan, que mienten, niños retadores, hermanos que se pelean, cualquier problema nosotros cómo lo solemos afrontar. Muchas veces salen con gritos, con castigos, con amenazas, con chantajes, o premios, ceder demasiado, decir que si a todo para no oírles. Es entonces cuando nos damos cuenta de que esos métodos que venimos usando tradicionalmente no son coherentes con los valores que queremos transmitir. De ahí la importancia de cambiar el paradigma porque no son coherentes y además no respetan al niño. Tengamos la edad que tengamos todos merecemos un trato digno y los gritos o los castigos no son un trato digno para el niño y por eso abogamos por educar con amabilidad y firmeza, que hay veces que la gente se cree que hay que elegir una u otra y se puede ser amable y firme al mismo tiempo. En este camino es donde tenemos que enfocarnos, que no es fácil pero si es posible y se puede conseguir trabajando y siendo conscientes de ello.

A veces, los padres quisiéramos tener una receta, pero ¿con qué instrumentos o con qué herramientas contamos para educar en un mundo que estimula permanentemente a los hijos por encima de la familia?

Lo primero es que tenemos que ver la educación como un camino a largo plazo, porque las recetas mágicas no existen en educación y a veces tenemos prisas y urgencias que nunca son buenas consejeras. Hay veces que estamos sembrando para cosechar después. María Montessori decía: “sembremos cosas buenas en los niños aunque no las entiendan, porque después eso va a dar sus frutos”. Nosotros siempre decimos que hay que enfocarse en soluciones no en buscar culpables. Mirar a futuros soluciones, diálogo, el error como oportunidad de aprendizaje, que nuestros niños sientan que equivocarse es parte del camino. Que sepan que no les vamos a penalizar por ello y, como padres, ser conscientes de que nos vamos a equivocar porque no podemos pretender ser padres perfectos y eso es un modelo de humanidad que transmitimos a nuestros hijos que es muy válido.

Un tema muy importante en estos días son las nuevas tecnologías, que tienen un papel importante en los sobreestimulos porque al final, la base de la educación de un niño tiene que ser la realidad. Educar en la realidad tiene que ser el punto de partida, porque los niños tienen esa capacidad de asombro, de querer descubrir el mundo. En Montessori, por ejemplo, no usamos fantasía de los cero a los seis años, porque entendemos que el cerebro del niño no está preparado para comprender la fantasía y le va a confundir. De la misma manera, tenemos que tener muchísimo cuidado con las nuevas tecnologías, que muchas veces somos los padres los que las ponemos en manos de nuestros hijos y se ha demostrado que de cero a dos años cero pantallas. Dar un móvil a un niño para distraerlo, para anestesiarlo o para callarlo está creando niños sobreestimulados, niños que no saben esperar, que han perdido la creatividad, que no saben jugar a juegos de toda la vida. A un niño que le das siempre algo lleno de luces y sonido, cuando luego le das un libro o un parchís se aburre y a nivel cerebral tiene consecuencias muy graves. Cuidar mucho lo que hacemos en casa para evitar este tipo de cosas porque ni siquiera un niño de 12 o 13 años está preparado para tener un móvil con acceso a internet o redes sociales porque no tiene el cerebro preparado ni maduro para saber afrontar eso.

Debemos volver a cosas sencillas como educar en el esfuerzo, en la austeridad, en la sencillez, en la paciencia, en saber que todo requiere un esfuerzo, en que todo aprendizaje va a requerir un esfuerzo, que no todo va a ser siempre divertido, pues que si quieres aprender un instrumento o un idioma tienes que hacer un esfuerzo. Como padres tenemos que tener un criterio propio y saber que aunque hay modas, como dar los móviles de regalo de la primera comunión, tenemos que tener un criterio propio y no dejarnos arrastrar por eso, para que en nuestra casa se vivan unos valores. Cuando en casa sembramos unos valores sólidos, los niños van fuera y tienen herramientas para estar más protegidos frente a cosas que les pueden hacer daño.

¿Qué no puede faltar en la educación de un niño dentro de una familia cristiana?

Tratar al niño con dignidad y respeto es vital. Tenemos que desterrar cualquier práctica relacionada con gritar, castigar, de alguna manera violentar a los niños, por supuesto pegar considero que está totalmente fuera de lugar. Desde una perspectiva religiosa, María Montessori hablaba de un periodo sensible del alma, en el que el niño es capaz de Dios y en el que el niño entiende mucho más de lo que creemos. María Montessori, que era médico psiquiatra, observaba mucho a los niños y estableció unos periodos de desarrollo y unas necesidades que en cada etapa los niños tenían. Me gusta ser siempre modelo y ejemplo y que no sea desde la imposición, sino que desde la invitación. No puedo enseñar al niño a llevar un encuentro con Jesús, no me gusta imponer mis devociones personales, porque el niño tiene un potencial diferente y tiene que descubrirlo por sí mismo a través de su experiencia íntima y personal con Dios. Es muy importante que los niños participen en primera persona en la liturgia, que, a través de signos litúrgicos pequeños comprendan una realidad mucho más grande. Hay gente que se piensa que los niños muy pequeños no tienen esta capacidad. Es importante integrarlos desde pequeños en tu vida religiosas, igual que les integras en tu día a día, porque esos son valores que en el futuro van a ser un pilar fuerte para afrontar las dificultades de la vida.

Es muy importante que los niños participen en primera persona en la liturgia. Es importante integrarlos desde pequeños en tu vida religiosa, igual que les integras en tu día a día, porque esos son valores que en el futuro van a ser un pilar fuerte para afrontar las dificultades de la vida

Transmitir a Jesucristo vivo desde pequeño pasa por aquí, por donde nos estás contando

Sí, otro punto fuerte de la catequesis del buen pastor es la Biblia. A veces pensamos que para los niños la Biblia es muy difícil y les damos biblias infantiles. En Montessori no hacemos eso, no queremos desvirtuar la palabra, pensamos que el niño, dentro de su capacidad, al igual que nosotros como adultos, en un momento dado de tu vida una parábola te dice una cosa y en otro momento te dice otra, pues a los niños también les dice cosas. Intentamos proporcionar esas experiencias reales a los niños y no se las adaptamos o se las hacemos más fáciles porque pensamos que el niño tiene esa capacidad y hay que facilitárselo. Los niños además tienen la mente absorbente y van absorbiendo cuando llevas a niños pequeños a misa interiorizan muy bien cuando están viendo cómo es esa celebración y son capaces, desde muy pequeños, de mantener un silencio, de observar, porque están habituados a ello. Si se lo vas mostrando cada domingo desde muy pequeños son capaces de comprender la importancia de esto.

Animo a los padres a que lleven a sus hijos a todo tipo de celebraciones religiosas, también a procesiones, que aquí en Andalucía tenemos muchísimas, y que no tengan miedo a hablarles de ellos, que lo van a entender a su manera.