Skip to main content

Entrevista a Maria Yered Rodríguez

MARIA YERED RODRÍGUEZ

DIRECTORA DE LA OFICINA DIOCESANA PARA LA PROTECCIÓN DEL MENOR

«La Diócesis comprometida con la protección de los menores»

La diócesis de Córdoba pone en marcha la segunda edición del curso “La protección de los menores en la Iglesia”, un completo ciclo de formación para formadores, educadores y agentes de pastoral en general, sacerdotes, miembros de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica así como otras asociaciones presentes en la Diócesis que están en contacto con menores.

El curso, que inauguró monseñor Demetrio Fernández el 10 de octubre, se imparte en el Instituto de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”. Puedes estar interesado en este curso porque tu objetivo sea el mismo que el de la Diócesis, el de conseguir que la Iglesia diocesana sea un espacio seguro en el que la dignidad de los menores y personas vulnerables esté siempre protegida. La abogada Maria Yered Rodríguez es la directora de la Oficina del Menor y también directora de la Oficina Diocesana para la Protección del Menor

¿Qué respuesta da este curso al ámbito diocesano, cuál es su objetivo?

La Iglesia y nosotros como diócesis de Córdoba siempre hemos estado muy comprometidos en la protección de los menores y de personas vulnerables. Como decía el cardenal, Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, la lacra del abuso es algo que nos afecta a todos, no deja indiferente a nadie. Afecta, desde la víctima que es la primera que sufre las peores consecuencias, hasta su entorno más cercano, su parroquia, su diócesis y la Iglesia en general, e incluso a toda la sociedad. Por ello, la diócesis de Córdoba apuesta por la formación como un medio de prevención para erradicar la lacra de los abusos.

El objetivo que se pretende con este curso es la promoción de ambientes sanos y seguros dentro de la Iglesia para menores y personas vulnerables, que son quizás los más necesitados de esta protección. Esta formación se lleva a cabo con estas personas que directamente tienen responsabilidad con menores y que tienen contacto con ellos dentro de la Diócesis para garantizar una tutela efectiva de sus derechos.

¿Cuál es la estructura del curso y por qué se presenta de este modo?

El curso se estructura en tres módulos. Un primer módulo teológico, que lo que hace es contextualizar el problema de los abusos desde un punto de vista teológico, es decir, que trata de hacer ver al alumno cuál es la postura de la Iglesia ante el abuso y cómo ha sido la evolución de esta postura y de la actuación que ha tenido a lo largo del tiempo. Llevamos más de diez años con esta labor para poder erradicar este problema. También tiene un módulo jurídico en el que se trata de analizar cómo es la regulación de la protección del menor dentro del ordenamiento jurídico español, porque lo que se defiende es que haya una total unión y comunicación con las autoridades civiles. También los protocolos de actuación y prevención que existen frente a los abusos sexuales y concretamente el que tenemos aprobado en la diócesis de Córdoba, que son guías para actuar adecuadamente frente a la sospecha o revelación de que ha podido existir un caso de abuso sexual y además contiene un código de buenas prácticas con una serie de conductas que nos ayudan a prevenir que se produzcan estas situaciones de abuso. Lo que se pretende con este módulo es que los alumnos sepan identificar el abuso y le den una respuesta rápida y eficaz a cualquier tipo de situación que pueda surgir, para responder al mensaje de tolerancia cero que nos decía el Papa Francisco. Que ningún caso se quede sin investigar por falta de medidas y que si surge algún caso no sea por falta de medidas o políticas de prevención dentro de cada Diócesis o de cada institución religiosa.

Hay una parte de esta formación que se basa en conocer profundamente el protocolo de buenas prácticas publicado por la Diócesis y disponible en la web de la misma ¿Qué función desempeña este protocolo en el contexto global de la protección del menor?

El nuestro se aprobó en mayo de 2019 y desde entonces se ha ido trabajando mucho. Es un documento abierto que lo que hace es dar una serie de pautas, recomendaciones y políticas que ayudan a prevenir que se den estas situaciones de abuso y a saber dar una respuesta eficaz en el caso de que se nos produzca algún caso. Hay medidas de prevención sobre todo en la selección de personal de las personas que trabajan directamente con menores o en cualquier ámbito dentro de la Diócesis. Incluye un código de buenas prácticas donde se establecen una serie de pautas positivas a seguir, para evitar que se produzcan situaciones, que si bien quizás en un principio no son constitutivas de abuso si con el desarrollo de esas mismas situaciones podría darse un caso de abuso.

¿Qué destacarías en cuanto a la atención a las víctimas?

El curso tiene también un módulo que trata todo el aspecto psicológico que trata el acompañamiento y acogimiento de las víctimas para ayudarlas a sanar en ese dolor, en la medida de lo posible, sabiendo que hay consecuencias que muchas veces van a ser permanentes, pero en la medida de lo posible reparar el daño que se ha causado. Se han creado multitud de programas y medidas para que estas víctimas puedan sentirse acogidas y acompañadas dentro de la Iglesia.

Cosas que en la práctica se traducen en un tipo de mobiliario, un tipo de portería, un tipo de iluminación de determinados establecimientos, parroquias, salones parroquiales, lugares frecuentados por niños en campamentos que van al detalle

Van al detalle para evitar que se produzcan situaciones inapropiadas o que den pie a que se pueda producir una situación de abuso.

¿Cuál es la respuesta y el perfil del alumnado del curso?

Ha tenido mucha acogida. Es la segunda edición del curso propio pero llevamos cuatro años con formación de protección de menores. Los dos primeros los hicimos con la Universidad Gregoriana de Roma y ya el año pasado fue el curso propio de la Diócesis. Es un curso muy asequible al que puede acceder cualquier persona que esté dentro de la Diócesis y que trabaje con menores. La intención es llegar al último rincón de la Diócesis para que se creen ambientes dentro de la Iglesia.

Está abierto para todo el mundo y es asequible para todos porque en realidad lo único que damos son unas pautas sencillas para saber detectar un abuso o saber cómo actuar en el caso de tener una revelación de abuso o nos demos cuenta de que algo está pasando. Cómo actuar, qué canales de comunicación tenemos que seguir, qué pasos tenemos que dar y al final que esto no quede impune. Tolerancia cero al abuso.