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Ordenación de Álvaro Fernández-Martos

El Obispo ordenó diácono a Álvaro Fernández-Martos, “un regalo para la Diócesis de Córdoba y la Iglesia Universal”

En la solemnidad de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Córdoba, el obispo de Córdoba ordenó diácono a Álvaro Fernández-Martos, un día de fiesta por la Natividad de la Virgen en el que monseñor Demetrio Fernández realzó los matices propios de la Virgen de la Fuensanta, que con su pequeñez, humildad y sencillez describe su grandeza como madre de Dios, y madre del cielo para todos que “Jesucristo nos ha dado como madre nuestra junto a la cruz”.

Álvaro Fernando-Martos ha sido bendecido con una familia de siete consagrados de su generación ante lo que el Obispo invitó a ”fiarse de la acción de Dios porque es Él el que viene y unge al que va a ser ordenado y lo configura con Jesucristo siervo, en una acción de Dios a la cual corresponde el sujeto”. El Obispo se dirigió a los padres del nuevo diácono para admirar la obra de Dios “que viene sacramentalmente sobre vuestro hijo para convertirlo en otro Cristo, para que la Iglesia y el mundo pueda beneficiarse de su servicio”. Al nuevo diácono lo felicitó y le recordó que su presente y su futuro son de Dios, y la Virgen María le ayudará en la fidelidad.

Dentro de pocos meses serán ordenados nuevos presbíteros, una realidad dichosa por la que el Obispo anima abrir los ojos a la fe asombrados de lo que Dios hace en nuestra vida y en la vida de Álvaro, quien reconoce que Dios ha ido dando pasos con suavidad y continuidad en él porque “Dios tiene un proyecto de amor para cada uno, porque la vida es sobre todo vocación  a la existencia que nos ha venido dada por Dios y toda vida es vocación porque está llamada para una misión para la Iglesia y el mundo”, añadió.

El proyecto y vocación de Dios sobre cada uno de nosotros es la santidad, porque “sois un sueño de Dios que os llevará a plenitud como lo ha hecho con su Madre, en Ella vemos cual es nuestra vocación fundamental: ser divinizados por el Espíritu Santo”, por eso mirar a la Virgen María nos llena de esperanza nosotros, que somos pecadores, continuó el prelado en su homilía para finalizar instando a los fieles a orar por los nuevos diáconos y sacerdotes.