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La grandeza de la universalidad de la Iglesia

Hay tantos testimonios de la JMJ como peregrinos, ninguno ha quedado indiferente al vivir esta gran experiencia de fe

No sólo para los más de mil jóvenes de la diócesis de Córdoba la Jornada Mundial de la Juventud ha sido “un regalo del Señor”. El millón y medio de jóvenes que se congregó en Lisboa para encontrarse con el Papa Francisco ha vivido unos días de júbilo marcados por la alegría de la Iglesia joven.

La universalidad de la Iglesia es sin duda una de las sorpresas para muchos de los jóvenes que han acudido por primera vez a la JMJ, Laura López, del grupo de jóvenes de Lucena, ha reconocido que le emocionó ver “a tantos jóvenes reunidos por una misma causa, todos llevaban en su cara alegría e ilusión”. Del mismo grupo de Lucena a Pedro Centella le ha sorprendido ver que “éramos hermanos unidos bajo una misma Fe”. El responsable del grupo de Lucena, el sacerdote diocesano Eugenio Bujalance, ha vivido estos días intensamente y ha reconocido que ha detectado que una labor fundamental en su ministerio es “aprender a escuchar las preocupaciones de los jóvenes, acercarnos a su realidad personal, ilusionarnos con sus esperanzas y corresponder a sus aspiraciones”.

El desconocimiento de lo que iban a vivir era una sensación compartida por todos los jóvenes que se enfrentaban a la JMJ por primera vez, algunos llevaban ciertas expectativas, otros en cambio, como Pedro Centella no llevaban ningunas pero la sorpresa ha sido para bien. Coinciden todos en que se trata de “un regalo del Señor”. María Villa ha destacado que incluso los obstáculos a la hora de los preparativos le plantearon la duda de si ir a Lisboa o no, pero que al conocer el lema de la JMJ “María se levantó y partió sin demora” se le quitaron “todas las dudas”. Para María “el mundo se ha parado durante una semana” y ha descubierto que a pesar de ser “tan distintos Dios, nos mantiene unidos” y que son muchos los jóvenes que buscan a Dios.

El Santo Padre les decía a los jóvenes «Amigo, amiga, si Dios te llama por tu nombre significa que para Dios ninguno de nosotros es un número. Es un rostro, es una cara, es un corazón”. María ha experimentado en primera persona esta sensación y destaca como “parte favorita” el silencio en la oración de la Vigilia, en el que a pesar de estar rodeada de un millón y medio de personas sintió que Dios la miraba a ella “de forma individual”, como si “se tomase un tiempo para conocerte y amarte a ti, como si sólo existieras tú en el mundo para Él”. Eugenio ha notado que “los jóvenes se sienten queridos y acompañados por el Papa” y se alegran de cómo el Santo Padre se dirige a ellos. «En la Iglesia, ninguno sobra. Ninguno está de más. Hay espacio para todos. Así como somos” apuntó el Papa en la ceremonia de acogida.

Descubrir el amor de Dios es verte cara a cara con la realidad de la fe, que el Señor te quiere como eres ofrece “tranquilidad y paz”, como ha asegurado Laura López. El Papa Francisco les decía a los jóvenes que “somos amados como somos, sin maquillaje” y Pedro Centella reconoce que ha sentido ese amor de Dios y lo ha podido palpar “físicamente”.

Eugenio Bujalance ha detectado estos días que en muchas ocasiones los jóvenes lloran “porque no tienen a Jesús”, ni ellos mismos son conscientes y es en encuentros de este tipo en los que se dan cuenta de que “Jesús ilumina sus momentos de oscuridad”.

En otro momento de la JMJ el Santo Padre les pidió a los jóvenes que «sustituyan los miedos por los sueños, ¡no sean administradores de miedos, sino emprendedores de sueños!».

A partir de ahora comienza otra etapa en la vida del millón y medio de jóvenes que ha participado en la Jornada Mundial de la Juventud Lisboa 2023. Cada uno ha vuelto a su casa, a su vida, a su realidad, pero con un pedacito de corazón en el país luso y con la vivencia de una gran experiencia de fe, además de con el gran consejo del sucesor de Pedro «quien ama no se queda de brazos cruzados, quien ama, sirve, y quien ama corre a servir, corre a entregarse en el servicio a los demás».