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Donantes del terreno de la iglesia San Gregorio de Majaneque

Juan y Adela: el fruto extraordinario de una fe sencilla

Juan y Adela han superado los ochenta años y lo han celebrado presenciando como el Obispo de Córdoba colocaba la primera piedra de la iglesia de San Gregorio de Majaneque, un acontecimiento de hondo sentido en sus vidas porque son donantes de este terreno. Ver bendecir este nuevo templo Diocesano junto al párroco de San Isidro Labrador de El Higuerón, German Balmore Gómez Santos, es su sueño. En esta entrevista repasan su amor por la familia, su decidida labor para mantener la comunidad cristiana de Córdoba en este lado de la ciudad y su perseverancia como modo de vida.

¿Cómo piensan ustedes en hacer esta donación?

Una religiosa, madre Carmen, y otra persona llegaron al local nuestro donde se celebraba la misa en un local nuestro el Obispo monseñor José Antonio Infante Florido. Tras la Eucaristía, el Obispo se refirió a la necesidad de una iglesia en esta zona de Córdoba y en ese momento señalé un olivo que había en aquel local y le dije que si le gustaba, allí tendría 500 metros de terreno.

¿Cómo ha vivido Adela la colocación de la primera piedra?

Ha sido muy emocionante porque el día 2 de julio, cuando cumplí 82 años, supimos que el Obispo de Córdoba venía a poner la primera piedra. Qué cumpleaños tan feliz, lo celebramos con mucha alegría, porque han sido años de espera.

Ustedes donaron hace tiempo, pero es ahora cuando la obra comienza

Se han hecho tres proyectos, por eso hemos vivido muy bien la primera piedra. Mi padre se llamaba Gregorio y el nombre de la parroquia es en homenaje suyo porque fue un hombre que se lo merece.

¿Cómo es su vida en Majaneque?

Siempre hemos vivido allí y en el entorno vive actualmente la mayoría de la familia. Hemos trabajado siempre en el campo, éramos 12 hermanos, 10 varones y dos mujeres, de los que ya faltan cinco. Mi padre tuvo 52 nietos. Seguimos reuniéndonos al menos dos veces al año. De los cincuenta nietos solo hay dos que no tengan hijos, así que nos reunimos un centenar de personas.

¿Cómo ha sido su vida cristiana, Juan?

Nos lo han agradecido mucho y creemos que como está la vida hay que tener buen corazón y ayudar al que no tenga. Son momentos para vivirlos, la emoción nos embarga.

¿Cómo es la feligresía de El Higuerón, padre German Balmore?

Llegue allí en 2016. Es un barrio muy amplio, de los más grandes que tiene Córdoba. Hay diversidad, lo percibo en la visita a los enfermos, hay diferencias sociales importantes. Es un barrio sencillo, tenemos tres sitios para celebrar la Eucaristía: en la Parroquia de San Isidro, en el barrio de la Golondrina tenemos una capilla y, durante este tiempo en un salón de Juan y Adela en Majaneque. Son lugares, incluso en la forma de vivir. Hay una parte de Majaneque muy pobre, pero me he sentido querido y muy bien acogido, estoy muy contento de ser párroco de San Isidro Labrador.

¿Qué necesidades especiales tienen los vecinos de Majaneque?

Es un barrio de misión, requiere que se les lleve la Buena Noticia y atender también las necesidades materiales que tiene el barrio. Juan y Adela han sido generosos con el barrio y con la Iglesia, porque hablamos que en esta iglesia nos encontraremos con el Señor y también con el hermano. Es muy importante ver esa generosidad y este pueblo necesita esta ayuda. Este nuevo templo es importante para todo El Higuerón, pero sobre todo para Majaneque, que ha sido un poco desplazado.

Qué importante es para la Iglesia la construcción de una nueva casa de Dios

Es muy importante, tiene el verdadero sentido de la Iglesia. Antes estuvieron en un salón y allí hemos celebrado muy dignamente, pero tener un templo nuevo le da identidad al barrio y se vio con la colocación de la primera piedra, a la que acudieron muchas personas. Con la  nueva iglesia tengo ya las primeras bodas y bautizos. Una nieta de Adela y Juan quiere casarse de los primeros.