Skip to main content

ENTREVISTA A LOURDES CUBERO, PERFUMISTA

“Todos tenemos una mochila olfativa que nos lleva a determinados momentos”

Descubrir el profundo significado en la liturgia de los aromas y las fragancias fue el objetivo principal de “Aromas del Cristianismo”, una iniciativa que surgió del Secretariado de Patrimonio Cultural de la Diócesis y que contó con el apoyo de la perfumista Lourdes Cubero, quien ayudó a los asistentes a descubrir cada uno de los aromas que envuelven el cristianismo y su significado recorriendo tres lugares muy significativos: la Mezquita Catedral, el Obispado de Córdoba y la parroquia de san Francisco y san Eulogio de Córdoba.

¿Cómo ha sido la experiencia de los participantes en “Aromas del Cristianismo” y qué han descubierto?

Ha sido una experiencia inédita y sorprendente, muy grata para los que hemos formado parte de ella porque hemos tenido la ocasión de hacer un recorrido por los diferentes aromas que han tenido cierto peso dentro del cristianismo desde sus orígenes.

Ha sido una experiencia poli sensorial, no solo por el tema de los aromas, sino que también hemos podido disfrutar de la riqueza visual por el entorno en el que hemos estado, de la arquitectura y la obra artística, incluso de lo musical porque también hemos contado en varios puntos con distintas actuaciones. Recordamos de manera especial la colaboración de Alberto De Paz que ha creado una pieza musical para cada una de las esencias, algo realmente muy original que no se había hecho nunca antes.

Hemos hecho un recorrido por cinco esencias que son las que creemos realmente importantes dentro del cristianismo. Hicimos tres paradas diferentes en la Mezquita Catedral, el Obispado y la parroquia de san Francisco y san Eulogio, dando protagonismo a cada una de ellas con diferentes esencias.

Dentro de la Mezquita Catedral estuvo el azahar. Quisimos elegir esta esencia por ser la significativa del lugar en el Patio de los Naranjos, los cuales fueron implantados por los cristianos en el lugar. Luego, estuvimos dentro de dos capillas conociendo el aroma del crisma, muy desconocido para la mayoría de las personas porque es un aceite de una composición muy reservada para la Iglesia y en la capilla de la Inmaculada Concepción tuvimos la oportunidad de conocer el nardo destinado a san José.

Después, en el Obispado tuvimos la oportunidad de conocer la azucena, gran protagonista de la Inmaculada Concepción y en san Francisco recorrimos la mirra, el incienso y los cirios.

Cuando hablamos de nardo, mirra o azucena para el cristianismo, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuándo evocamos los cristianos esos olores?

El aceite de nardo se vincula a Jesús y a san José, porque para reconocer quién iba a ser el esposo de María se pedía una señal y, en esa señal, de la vara de san José florecieron unas flores que se vinculan al nardo, por eso se vincula a la vara de san José; también, se vincula a Jesús porque fue ungido con aceite de nardo en los pies cuando estuvo en el sepulcro. Tiene mucho significado al ser una flor blanca, con un olor muy intenso, olfativamente es muy interesante y además súper agradable. Cuando olemos a nardo nos traslada a una paz que solo nos puede transmitir ese olor.

En el caso de la azucena es la flor por excelencia de la Inmaculada Concepción. Significa pureza y la Inmaculada siempre está representada desde la Edad Media, en la iconografía, con tres azucenas por la virginidad antes, después y durante el nacimiento de Jesús, con lo cual tiene mucho significado y es una flor con mucho simbolismo, pero desde la mitología y la antigüedad es considerada una flor sagrada. Olfativamente es muy intensa, muy interesante para la perfumería. Pertenece a la familia de las flores blancas y aporta a los perfumes ese cuerpo y ese peso de perfumes femeninos consistentes.

Si hablamos de mirra e incienso, su vinculación con la vida de Jesús está desde su nacimiento, pues fueron los presentes que le llevaron los tres Reyes Magos al Niño Jesús y también tiene su propia simbología. El incienso se vincula mucho a la divinidad de Dios, representa el niño que nace que es Dios; la mirra representa el niño que nace pero que es hombre, porque representa mucho la amargura que va a ser su muerte, además es un poco de somnífero, de ahí que se le ofreciero con vino a Jesús en la cruz para intentar adormecerlo, pero él rechazó.

¿Cómo se afianza en nuestra memoria un aroma? ¿Cuál es el mecanismo que lo une a una experiencia personal e intensa?

Es muy interesante porque el sentido del olfato es el más primitivo que tenemos. Está vinculado al sistema límbico que es donde están nuestras emociones. La capacidad de un olor y de transportarnos de una forma inmediata es por esa conexión desde que entra la molécula y conecta con ese primer cerebro y automáticamente nos lleva a ese momento y nos permite ser capaces de sentirlo. Es el único sentido que nos hace sentir lo ya vivido.

Es el sentido más emocional que tenemos, por desgracia es considerado como un sentido “de segunda”, porque nuestra cultura occidental no tiene la cultura que tiene por ejemplo la cultura oriental, donde es muy valorado y potenciada la educación olfativa. Todos tenemos una mochila olfativa que nos lleva a determinados momentos y a recordar situaciones vividas. Por ejemplo, la rosa te lleva a vivir momentos buenos si ha estado presente en tu vida en un momento feliz, pero si ha estado presente en un entierro, por ejemplo, te llevará a recordar momentos de dolor.

Llega mayo y en Córdoba es la plenitud de la flor. ¿Cómo nació en ti la afición convertida en maestría para ser perfumista? Sois muy pocos en el mundo y es una profesión muy cualificada.

En mayo, en Córdoba, me parece muy interesante la explosión de color y de olor que hay y que se pueden clasificar incluso en olores de día y de noche. Por la mañana, toda esa explosión de alegría de las flores y por la noche me gusta resaltar la dama de noche y el jazmín. Mayo en Córdoba es maravilloso para disfrutarlo desde el punto de vista olfativo.

En cuanto a mi trabajo, surge como una afición y un interés, realmente no hay una formación específica, sino que es una carrera de fondo, porque empiezas con muchos años de experiencia de oler y de trabajar el sentido del olfato. Es mucha práctica y estar receptiva a todos los olores.