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“Es necesario comunicar con la verdad y el corazón”

Periodistas de la Diócesis se dieron cita en la Catedral para celebrar la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Coincidiendo con el Domingo de la Palabra de Dios, los periodistas de la diócesis de Córdoba se congregaron un año más en la Santa Iglesia Catedral para celebrar la santa misa en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

El Vicario General de la Diócesis, Antonio Prieto, presidió la eucaristía que cada año oficia el Obispo y que, en esta ocasión, no pudo estar al encontrarse de visita pastoral en Picota, Perú.

Haciendo referencia a la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año llevaba por lema “Hablar con el corazón”, Antonio Prieto invitó a los periodistas a seguir la petición del Papa y “comunicar la verdad, aunque a veces pueda resultar incomoda, porque es necesario comunicar con la verdad y el corazón”. “El Papa pide a los periodistas una comunicación abierta al diálogo con el otro para un mundo más justo y más fraterno”, recordó.

Asimismo, el Vicario General quiso agradecer a los profesionales de la comunicación su servicio a la sociedad, porque “gracias a ellos los ciudadanos podemos ejercer nuestro derecho a recibir una información veraz”. “Os animo a continuar con vuestro trabajo, con rigor y amabilidad, con espíritu constructivo y fraterno”, subrayó.

Domingo de la Palabra de Dios

En su homilía, el Vicario General también aludió al Domingo de la Palabra de Dios, un día en el que “la Iglesia nos invita a dar gracias por el inmenso regalo de la Sagrada Escritura”. “La  Palabra de Cristo es una luz que ilumina nuestra vida”, dijo Antonio Prieto al tiempo que explicó la necesidad y la urgencia que existe de que los católicos conozcan la Sagrada Escritura. “Es urgente que los católicos conozcamos cada día mejor la Sagrada Escritura y que la apliquemos a nuestra vida. La Iglesia y nosotros recibimos la vida de la eucaristía y de la Palabra de Dios”, aseguró.

El Vicario General indicó que “nuestra misión es escuchar la Palabra de Dios, meditarla en nuestro corazón, celebrarla y exponerla”. “Jesús no es un personaje solitario, sino que necesita de nosotros, pasa a nuestro lado, nos contempla diariamente y nos invita a seguirle para que seamos anunciadores de su luz”, aclamó.