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Las reliquias de San Acisclo y Santa Victoria llegan a la Catedral

Desde el domingo, 13 de noviembre, las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba, patronos de la diócesis de Córdoba, ocuparán un lugar junto a nuestra Señora de Villaviciosa, situada en el tabernáculo del altar mayor de la Catedral de Córdoba.

El lugar elegido, otorga toda dignidad a la reliquia recuperada por el Académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, Juan Manuel Fernández, que entregó estos dos huesos al Obispo de Córdoba tras una intensa búsqueda.

Este signo de martirio de los patronos de Córdoba será visible a todos y objeto de explicación para los visitantes. El acto sencillo y cargado de significado para  la Diócesis es para Juan Manuel Fernández un momento de gran emoción “porque es una maravilla haber podido rescatar la reliquia después de diez siglos y que estén tan bien documentadas, en tan buen estado y perfectamente protegidas como han estado por los monjes benedictinos”.

De Gerona a Córdoba diez siglos después

La festividad de los patrones se celebra en Córdoba el 17 de noviembre y tiene carácter de solemnidad en la Diócesis, en torno a esta fiesta, la Catedral recibe un relicario que describe años de devoción fuera y dentro de Córdoba.

La historia de la devoción a San Acisclo y Santa Victoria fuera de Córdoba se manifiesta ya en el siglo al siglo XVIII, cuando se tiene notica de la donación que de ellas hace el vizconde Giraldo IV de Cabrera al monasterio benedictino de San Salvador de Breda, en Gerona, en el siglo XIII. Las reliquias fueron rescatadas en el saqueo que vivió Córdoba, por huestes catalanas en el año 1010, según cuenta la tradición. A raíz de la donación del vizconde de Cabrera las reliquias quedan expuestas a lo largo de los años al culto en el monasterio de San Salvador de Breda y aunque protegidas por los benedictinos durante toda su historia, a raíz del decreto de desamortización del 25 de octubre de 1820, que exige el abandono de los monasterios y conventos, se pierde la urna con las reliquias.

A finales del siglo XVIII principios del XIX providencialmente los hueso son extraídos de la urna principal y expuestos para su culto en otra parroquia en el relicario que se ha recuperado ahora para la diócesis de Córdoba. En Córdoba las referencias a los mártires, después de la desaparición del convento de los Santos Mártires, siguen muy vivas en la parroquia de San Pedro, en el colegio e iglesia de Santa Victoria, parroquia de Santa Victoria, la ermita de los Santos Mártires, las palmas del Puente Romano, San Acisclo y Santa Victoria de la calle Lineros y la permanente presencia de la Fundación diocesana de enseñanza Santos Mártires.