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La casa-hogar de Picota a punto de abrir sus puertas

By 11 de febrero de 2022775

Coincidiendo con el Miércoles de Ceniza, comenzará el curso de la mano de las Hermanas Obreras del “Sagrado Corazón”

Picota permanece en el corazón de la diócesis de Córdoba y viceversa, gracias a la presencia de dos sacerdotes cordobeses, Rafael Prados y Antonio Reyes, que continúan prestando su servicio a la misión y evangelización de aquellas tierras peruanas donde día tras día, trabajan incansablemente por ayudar a quienes más necesitan. De ahí que en este momento, se encuentren a pleno rendimiento para acabar las obras de la casa-hogar Virgen de Araceli para abrir sus puertas en los próximos días. Unas obras que se han tenido que acometer tras sufrir un debilitamiento de los cimientos a causa de la lluvia y la cercanía de un arroyo.

El curso comienza a partir del 1 de marzo, por ello en estos días se está poniendo todo a punto con la ayuda de los sacerdotes y varios voluntarios que están prestando su servicio para que los jóvenes empiecen lo antes posible sus estudios junto a las Hermanas Obreras del “Sagrado Corazón”. “Este año en los pueblecitos las clases van a ser semipresenciales, por lo menos hasta julio, es decir, tendrán clases virtuales y luego una o dos veces en semana se tienen que desplazar hasta el centro de estudios”, explica Antonio Reyes y añade que “en la casa-hogar las chicas que vienen durante el mes de febrero también asistirán a las clases de manera semipresencial y aunque el número de plazas es de 45, hay muchas más peticiones que no sabemos si podremos solventar de alguna manera”.

La casa empezará a funcionar a pleno rendimiento a partir del Miércoles de Ceniza, mientras tanto la labor de los sacerdotes no cesa y cada día asisten a situaciones muy diversas. “En un mismo día comencé la jornada enterrando a un niño de meses a causa de un cáncer, después tuve dos bautizos, uno de ellos de un niño muy especial con parálisis cerebral a quien su hermana quiso bautizar, y terminé con la misa ofrecida por una niña que murió el pasado año con 19 años, hija de padres evangélicos que pidió ser bautizada y confirmada y que dio un testimonio precioso a todos”, explica Reyes para quien esta oportunidad está siendo un regalo del Señor.