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“Nuestra vida tiene que dar testimonio de Cristo porque el mandato misionero es a todos”

Ángel Luis González y Milagrosa Martínez

Delegación diocesana de Misiones

Una vida entera entregada a la Delegación diocesana de Misiones. Así es como podríamos definir al matrimonio formado por Ángel Luis González y Milagrosa Martínez, miembros activos de la Delegación diocesana de Misiones de la diócesis de Córdoba. Ambos trabajan unidos para ayudar a misioneros repartidos por todo el mundo y a las parroquias de la Diócesis impulsando la animación misionera.
A punto de celebrar este domingo la Jornada Mundial de las Misiones, más conocida como el Domund, ambos nos cuentan cómo se trabaja en esta delegación, un trabajo cuyo eje principal es la unión y la igualdad entre todos los que conforman esta Delegación.

Como miembros activos de la Delegación Diocesana de Misiones, ¿cuántos Octubres Misioneros lleváis a vuestras espaldas?

Treinta y nueve Octubres Misioneros. En el año 1983 nombraron a D. Antonio Evans delegado diocesano de misiones, es el mismo año en que comenzamos nuestro noviazgo y fuimos convocados por él a participar, desde la retaguardia, en esta gran aventura que es hacer posible que llegue la alegría del Evangelio a todos los rincones de la Tierra.

¿Qué labor desarrolláis en el seno de la Delegación de Misiones?

D. Antonio Evans es el delegado de misiones que delega en cuatro responsables que coordinan las vicarías de Ciudad, Campiña, Valle y Sierra. Nuestra labor se desarrolla actualmente en la Vicaría de la Campiña y somos responsables del Arciprestazgo de Priego de Córdoba. Nuestro trabajo consiste en animar misioneramente este arciprestazgo visitando a los sacerdotes y delegados parroquiales y acompañándolos en las actividades que seamos requeridos.

También pertenecemos al equipo de medios de la delegación de misiones. Concretamente llevamos el blog, hacemos los reportajes de fotos y grabamos y producimos los vídeos que la delegación emite desde Youtube en Octubre Misionero e Infancia Misionera, así como vídeos promocionales o de trabajo de mentalización misionera.

Como sabéis todo esto lo hacemos, al igual que los demás miembros activos de la delegación de misiones, en el hueco de tiempo que conseguimos encontrar tras atender nuestro trabajo y familia.

¿Cuántos misioneros habéis conocido y cuál os ha impactado más?

Muchísimos, incontables, no seríamos capaces de enumerarlos ni queremos decir nombres para no dejar a ninguno atrás. Unos te impactan por verlos llorar al ver correr el agua de un grifo en el aeropuerto de Barajas, nada más llegar a España, por la necesidad de la misma tras estar padeciendo su comunidad una larga sequía. Otros por haber estado años dando testimonio solo con su presencia, haciendo presente a Cristo en medio de una sociedad no cristiana ya sea en Japón como en Tanzania. Conocemos quien ha sido escudo humano para salvaguardar la vida de los demás.

También la cara demacrada, tras unos años sin verlo en la delegación, de un misionero que se refugió durante un largo tiempo en una tribu de pigmeos, allí son los parias donde nadie iría ni a esconderse, porque fueron expresamente a buscarlo para asesinarlo.

Y por supuesto, en nuestra mente y oraciones están a diario los misioneros que hemos conocido y que han sido mártires estando al servicio de Dios viendo en todos ellos la alegría de la fe.

¿Qué importancia tiene el trabajo de esta Delegación?

La importancia de animar misioneramente la Diócesis. De recordar la opción preferencial de la Iglesia por los más pobres. Somos la retaguardia de 197 misioneros cordobeses, intentamos que se rece por ellos y sus comunidades y mantener con las colectas la evangelización de los más alejados.

Desde vuestra veteranía en la delegación, ¿es Córdoba una diócesis misionera?

Sí. La mayoría de las parroquias se interesan por estar formadas misioneramente. Sus delegados parroquiales y colaboradores asisten asiduamente a los encuentros misioneros de Domund, Infancia Misionera, Clero Nativo que se celebran por toda la diócesis y con sus jóvenes en la Marcha Misionera.

En las parroquias se reza el rosario misionero, se hacen vigilias de oración, se visita a los enfermos para que ofrezcan su sufrimiento por las misiones y los catequistas forman con un espíritu misionero; cuando tenemos misioneros disponibles van por los colegios, institutos, parroquias…

Económicamente además de las colectas, muchos pueblos o parroquias se involucran en hacer paellas, migas, sopaipas, chocolatadas, dulces, tenderetes, verbenas, mercadillos de objetos usados, etc. (la imaginación de nuestros sacerdotes y delegados parroquiales como veréis es muy grande) con ello, además de conseguir una aportación económica para las misiones, se consigue una mentalización misionera ya que toda la comunidad se vuelca en trabajar para sustentar a los misioneros y sus misiones.

Durante el año, los cristianos tenemos varias citas que nos recuerdan que debemos rezar y colaborar económicamente con las misiones, especialmente con algunas campañas de las que ustedes ayudan a difundir: Infancia Misionera, DOMUND, Vocaciones Nativas, etc. ¿Somos los cordobeses generosos en cada una de estas jornadas? ¿Ayuda la difusión que se realiza?

Globalmente desde hace años los cordobeses estamos entre los sextos o séptimos de España en cooperación económica. Además, tenemos la misión diocesana de Picota (Perú) a la que se atiende todas sus necesidades.

La difusión claro que ayuda, todo es respuesta de la siembra y los vídeos del Octubre Misionero “están haciendo mucho bien”, tal como nos lo cuentan, al igual que los de Infancia Misionera. Este año llevamos publicados unos sesenta vídeos. Hay vídeos promocionales del Domund que han alcanzado las 38.000 visualizaciones. Todo esto gracias a la difusión veloz que dan las redes sociales en las que también estamos inmersos como son Facebook, Twitter, Instagram y nuestro blog misionescordoba.blogspot.com en el que se puede encontrar toda la información misionera de la Diócesis así como los materiales de animación misionera de cada campaña para poder ser descargados.

Por último, ¿cualquiera puede ser misionero y hay que tener una vocación especial?

Con el Bautismo nos incorporamos a Cristo que es la Iglesia que está en misión, asumimos la misión en la familia, en el trabajo, en nuestro ambiente. Nuestra vida tiene que dar testimonio de Cristo porque el mandato misionero es a todos.

Pero existe una llamada especial para la misión ad gentes que es la que desarrollan nuestros misioneros que es la opción preferencial por las periferias ya sean geográficas, culturales, sociales o existenciales.