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“Hogar Nazaret intenta devolver a los niños la infancia robada”

By 22 de septiembre de 2022802, Entrevista

Un libro está ayudando a que esta familia crezca y tenga visibilidad

Padre Ignacio María Doñoro

El Padre Ignacio María Doñoro es el fundador de Hogar Nazaret y acaba de presentar en Córdoba el libro El secreto es Jesús

Es usted fundador de Hogar Nazaret. Tomó esta decisión al cruzarse en su vida la de un niño que iba a ser vendido para tráfico de órganos. Entonces era usted comisionado para un proyecto de ayuda humanitaria. ¿Cómo ha determinado esta experiencia su vida?

En el primer libro, El fuego de María, explico cómo Dios va preparando poco a poco el corazón y te va llevando adonde Él quiere. Y eso es lo que ocurrió con el Hogar Nazaret. Yo compaginaba mi trabajo como capellán militar con las labores que hacía en vacaciones para ayudar a los niños en situación de riesgo. A través de la experiencia de rescatar a Manuel de las garras de los traficantes de órganos en El Salvador; a través de la experiencia de los niños-jaula con los que traficaban en Colombia; a través de los niños que intentaban cruzar el Estrecho de Gibraltar y se ahogaban; a través de los niños seropositivos en Mozambique…, llegó un momento en que mi corazón estaba cada vez más cerca de los más pobres y un día tomé la decisión de dejarlo todo para irme con ellos. Fue el día en que me di cuenta de que en la mirada de aquellos niños estaba la mirada de Jesús.

¿A cuántos niños ha atendido el Hogar Nazaret desde su fundación?

Hogar Nazaret pasó por muchas etapas hasta que se afincó en Perú, al principio en Puerto Maldonado, por donde pasaron cientos de niños, y ahora en la región de San Martín. La mayoría de los niños proceden de Picota, donde están los misioneros cordobeses, con los que tenemos no solamente una buena relación, sino que son ellos, junto a los catequistas y las religiosas, los que al atender a más de cien comunidades, detectan los casos de los niños y niñas en situación de mayor vulnerabilidad. Esos son los que vienen al Hogar Nazaret. Ahora mismo hay un total de 132 niños y niñas, pero esa cifra va cambiando cada año.

Muchos de los niños no tienen documento de identidad ni ningún tipo de registro para identificarlos. Son seres humanos que «no existen», por lo que se convierten en presa fácil para todo tipo de abusos. ¿Cuál es el camino para dignificar sus vidas que les ofrece el Hogar Nazaret?

La principal razón por la que muchos de los niños no tienen documento de identidad es porque sus padres tampoco lo tienen. El Hogar Nazaret no solo intenta salvar al niño, sino a toda la familia. Muchas veces tenemos que empezar por arreglar la documentación del padre y de la madre antes que la del hijo.

El niño que está en mayor situación de riesgo es el niño no nacido. Por eso, siempre que nos encontramos con una madre que está embarazada y tiene ya cinco o seis hijos, al primero que tenemos que proteger es al que lleva en su vientre. En ese sentido, ahora vamos a dar un nuevo impulso al Hogar de Niños por Nacer, pensado para ayudar específicamente a chicas embarazadas sin recursos.

Hogar Nazaret intenta devolver a los niños la infancia robada. Una de las cosas más bonitas que me pueden decir es que son niños «normales». ¿En qué sentido? En que a pesar de todo lo que han sufrido y han tenido que superar, no llaman la atención.

Tiene varios centros de Hogar Nazaret en la prelatura de Moyobamba, en plena selva amazónica. ¿Cuál es la realidad a la que cada día se enfrentan los niños vulnerables?

La casa de los niños y la de los chicos adolescentes está en un pueblecito llamado Carhuapoma. Unida a esas dos casas está la escuela de fútbol, que atrae a muchos niños del pueblo de Carhuapoma. Y en Bellavista tenemos la casa de las niñas, la casa de las chicas adolescentes y el Hogar de Niños por Nacer.

La realidad de estos niños y niñas es terrible. Puede parecer una exageración, pero yo los llamo los niños crucificados. En el Hogar Nazaret nos hacemos muchas veces esta pregunta: «¿Cuál es el más pobre?», y la conclusión es que el más pobre es el que más da y menos recibe, el que más ama y menos recibe a cambio. Y ese es Jesús en la Eucaristía.

Una máxima que orienta al Hogar Nazaret es que «el perdón nos reconcilia con nosotros mismos y nos libera», y otra, que «a amar se aprende amando». ¿Cuántas veces ha visto la transformación de niños que han salido del horror gracias al amor y al perdón?

Cuando estos niños salen de la antesala del infierno, porque verdaderamente es de ahí de donde salen, y se sienten amados, felices y tranquilos, no solamente curan sus heridas físicas, sino que sanan también el alma. Y aunque es verdad que el perdón nos reconcilia con nosotros mismos y nos libera, perdonar es muy difícil cuando has tenido que vivir situaciones tan espantosas.

A veces es duro enfrentar una realidad tan dolorosa. En 2015 sufrió usted un ataque por parte de los traficantes y logró sobrevivir porque le dieron por muerto. ¿Cómo se puede sobrevivir a tanto dolor y amenazas?

Sí, salvé la vida porque pensaron que estaba muerto y no me remataron. Fue un momento muy duro. Después tenía dos opciones: volver a España y reincorporarme como capellán militar de la Guardia Civil, o seguir adelante, a pesar de los riesgos. Y decidí continuar en Perú.

El 23 de septiembre se presentará el libro El secreto es Jesús en Córdoba. Es un libro donde habla de qué es el Hogar Nazaret y por qué existe. La obra está haciendo muchísimo bien y todos los beneficios de autor son para el Hogar Nazaret, por lo que está ayudando a que esta familia crezca y a darle visibilidad. Hay una página web, www.hogarnazaret.es, donde se puede recibir más información del Hogar Nazaret, hacerse colaborador y estar al tanto de todos nuestros proyectos.